domingo, 22 de enero de 2017

TONI ERDMANN



Escrito por Luis Roca Jusmet

 Estamos frente a una película que, sin ser perfecta, es original e interesante. Digo lo de perfecta porque quizás en algunos momentos baja el ritmo y se hace un poco larga. Pero no importa porque los méritos superan ampliamente los defectos. ¿ Cuáles son estos méritos ?
- En primer lugar la fuerza de la directora-guionista y de la protagonista. Maren Ade elabora un guión bien pensado en el que trata temas importantes de una manera singular. la actriz Sandra Hüller, por otra parte, borda el personaje. Hay escenas absolutamente geniales.
- En segundo lugar porque el enfoque combina de una manera sorprendente el humor con  el absurdo, justamente para dar la vuelta a unas escenas cotidianas, que aceptadas en su familiaridad, muestran su inconsistencia cuando alguién no sigue las reglas del juego.
 La película trata dos temas que me interesan mucho : la paternidad en el mundo contemporáneo y el neoliberalismo, dos temas que por otra parte están muy ligados. Parece como una metáfora de aquella afirmación de que de los padres del 68 salieron los hijos neoliberales. Porque vemos la difícil relación entre un padre sesentón. seguramente militante o simpatizante del ala más inconformista del partido verde, y una hija con una ideología neoliberal. Pero recordemos que la ideología son las ideas, los valores y las práctica. la ideología es lo que se transmite en la manera como percibimos, pensamos y actuamos en el mundo Aunque también en como sentimos o dejamos de sentir lo que vivimos. El mundo neoliberal se nos muestra crudamente, con toda su pobreza humana. Inés está inmersa en su lógica implacable, guiada por una especie de superyo que le obliga a continuar sin preguntarse si le hace feliz. El que la película transcurra en Bucarest hace más gráfico todavía la dinámica devastadora del capitalismo globalizador.
 Por otra parte tenemos a este padre, sin autoridad pero que no ha sido ni quiere ser autoritario, que quiere transmitirle algo de su sabiduría a una hija que solo puede despreciarlo desde su ideología. Desprecio que se combina con un afecto y, en el fondo, un respeto que ella misma quiere negar. Me viene aquí la propuesta del psiconalista italiano Massimo Recalcati, cuando nos habla de Telémaco, este padre imperfecto, derrotado, que sin embargo sigue siendo una referencia ética. La frase final de Winfried, el padre, me parece una muestra de esta filosofía : "El sentido de la vida es lo que somos capaces de recoger a través de nuestros recuerdos."

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