domingo, 10 de diciembre de 2017

EL SENTIDO DE UN FINAL



 Escrito por Luis Roca Jusmet

 La película de Ritesh Batra, basada en un relato de Julian Barnes, quizás sea mejorable. Es posible que le falte un punto de fuerza emocional. Los que han leído la obra lo confirman. En todo caso es una película realizada con mucha dignidad que nos explica una historia muy interesante. Se trata de lo que podríamos llamar el yo narrativo. En parte construimos nuestra personalidad sobre la base de la manera como nos explicamos nuestra propia vida. Ya David Hume planteó en el siglo XVIIII el papel de la imaginación y de la memoria en nuestra identidad. Temática sobre la que el psicoanálisis elabora además una teoría muy compleja y fecunda. Sobre esto trata la película. Sobre el grado de distorsión de este relato autobiográfico. Distorsión que viene dada no solo por el autoengaño ( y por supuesto la represión ) sino también por la ignorancia. Muchas de las consecuencias de nuestros actos no las conocemos y pueden ser claves en la vidas de los otros. 
 El filme narra lo que ocurre cuando alguién, ya en la última etapa de su vida, recibe una noticia de manera inesperada que le obliga a cambiar el relato, cambiar sus fantasías y responsabilizarse de actos que había olvidado. 
 Una reflexión sobre la manera como nos afirmamos protegiéndonos del dolor, asumiendo la soledad y buscando la seguridad. Por supuesto el amor, la nostalgia del tiempo pasado y del tiempo perdido están presentes. 
 Buena dirección, buenas interpretaciones, buena fotografía y buena música. Todo en orden, aunque como he señalado al principio, la historia no nos conmueve lo suficiente. Por lo menos a mí. 

domingo, 26 de noviembre de 2017

LA LIBRERÍA




Escrita por Luis Roca Jusmet

  Esta película,dirigida por Isabel Coixet,traslada al cine de una manera tan sobria como mágica la novela de Penépole Fitzeralt). Una historia tan sencilla como intensa que muestra lo mejor y lo peor del ser humano.Sin dramatismos, ni efectivos, mostrando emociones más contenidas que manifiestas quedamos atrapados por la historia de esta joven viuda que quiere montar una librería en un pequeño pueblo inglés.
 El amor por los libros la mueven a llevar a término este proyecto como manera  de dar un
sentido a su existencia. Solo encontrará un gesto noble de apoyo incondicional y el afecto de la niña que luego recogerá su legado ético. Es su deseo la que justifica este combate. Pero es un deseo que tiene que ver con la propia singularidad, con la expresión de lo que queda de ella tras una pérdida irrecuperable. Y su coraje, este coraje que Platón consideraba una de las grandes virtudes humanas, es el que mantiene su deseo frente a las mezquindades que se le oponen : la envidia y el servilismo van tejiendo en contra suya. 
 Una excelente interpretación, una fotografía y una música perfectamente ajustada contribuyen a hacer de esta película un auténtico placer para el cinéfilo.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

VERANO 1993



 Escrito por Luis Roca Jusmet

 "Verano 1993" es una película de matices. Tiene un valor inmenso este minimalismo para plasmar la vivencia de una tragedia. Carla Simón, joven directora catalana, quiere grabar su episodio biográfico más terrible, la muerte de su madre, a causa del SIDA, cuando tenía seis años. La directora huye de lo dramático y del efectismo. Incluso del intimismo. 
 Es un retrato basado en una observación de lo cotidiano. Cómo esta niña, Frida, magistralmente interpretada por Laia Artigas, se enfrenta a la pérdida y a la necesidad de reconstruir su mundo. Con actos y reacciones que ni ella misma es capaz de entender. 
 La película respira humanidad por todos sus poros. Sin excesos. con una gran sobriedad en todos los registros. uno va acompañando a Frida con respeto, que es lo que inspira la película. No solo hacia ella, sino al resto de personajes, también enfrentados a una situación que, poco o mucho, los supera. Pero el filme transmite la idea de que, a pesar de las dificultades, la vida continúa y las heridas, dolorosamente, van cicatrizando.

miércoles, 11 de octubre de 2017

DETROIT

Escrito por Luis Roca Jusmet



Kathryn Bigelow es la primera directora que ganó un Oscar y lo hizo con su película "Tierra hóstil". La verdad es que el filme que nos ocupa me ha parecido mucho más interesante que la anterior. Mantiene su fuerza expresiva y trata, desde otro escenario el tema de la violencia.
 Aunque los temas específicos de la película son el racismo y la violencia policial a mí me ha parecido, sobre todo, un filme sobre la violencia.
 Hablamos de unos hechos que sucedieron en la ciudad de Detroit el año 1967, cuando la igualdad de oportunidades legal no se correspondía con la situación real de los negros en USA. En un barrio marginal de la ciudad, poblado básicamente por negros, una desafortunada intervención policial genera una violencia en la calle que durará semanas. Es una dinámica de acción -reacción en la que surgen unas fuerzas totalmente destructivas. En la violencia de los negros hay mucho resentimiento acumulado, mucha indignación de años de injusticia. Pero la directora sabe combinar la transmisión de estos sentimientos de odio con muchos otros que forman parte de una vida cotidiana que continua en esta situación excepcional: esperanzas, frustraciones, deseos...
 La película trata también de otra violencia, que es la de los que ejercen un poder tras un uniforme. Como en esta situación de descontrol se desencadena una violencia irracional, como el propio miedo se transforma en una violencia ciega. Hablamos de lo que los psicoanalistas llaman pulsión de muerte.
 La película nos atrapa. En primer lugar en una de las más logradas recreaciones de la violencia. Esta violencia sistemática que se va larvando, dosificando y recreando en la parte de película que escenifica la intervención de la policía en el hotel nos deja literalmente aterrados. Pero al mismo tiempo nos va generando un sentimiento progresivo de indignación ante tanta barbarie y arbitrareidad.
 Los actores  son extraordinariamentes veraces. 
La película respira realismo por el buen conjunto entre actores, directores, banda sonora, montaje. Una película impresionante y altamente recomendable.

viernes, 14 de julio de 2017

LAWRENCE ANYWAYS



Escrito por  Luis Roca Jusmet


 Xavier Dolan es un sorprendente directo canadiense. Sorprendente por su juventud  ( nacido en 1989 ) y por la singularidad y madurez con que trata problemáticas más que espinosas.
 En este caso hay dos temas yuxtapuestos, el del amor imposible y el de de transexualidad que podemos considerar la problemática nuclear de la película porque condiciona totalmente la anterior. El tema de la transexualidad oscila socialmente entre la intolerancia y la tolerancia por la via de la banalización. Con esto último quiero decir que se acaba diciendo : " soy una mujer con el cuerpo de un hombre" como un enunciado normalizado. Pero que si se profundiza algo se desmonta esta afirmación. ¿ Qué quiere decir "ser una mujer". De hecho, la identidad se basa en identificaciones y en la continuidad que les da nuestra memoria, más allá de la identidad corporal que permanece a partir de los cambios. Si anatómica Lawrence es un hombre, entonces tiene una serie de identificaciones que le hacen "ser mujer". Lo cual quiere decir que se identifica con una serie de imágenes estereotipadas de mujer. Imágenes que, por ejemplo, las feministas rechazan como encorsetamientos culturales. A Lawrences parece que también le molesta su pene. Pero tampoco consta que se opere. es decir, que pase del travestismo al transgénero. Le molesta pero lo utiliza. Y sexualmente desea a las mujeres y su amor imposible es Fred, una mujer. No parece que Lawrence tenga un delirio, ni siquiera un perverso. Parece un histérico que necesita teatralizar, dramatizar, "ser otro" más que ser una mujer. La película, entre otras virtudes, tiene la de presentar un caso complejo de transexualidad. Tenemos después un insólito amor imposible. El de una mujer por un hombre que quiere ser mujer. No se trata de querer " a la persona" porque en el sexo no hay personas, hay cuerpos que nos atraen. Y es como si la atracción de Fred, que por otra parte tiene un componente físico fundamental, fuera más allá de sus extravagancias. 
 El filme me parece muy interesante por su temática y la puesta en escena ( música, cámara lenta) crea unos efectos estimulantes que contrastan con las pasiones tristes que envuelven a los actores. Falta dar más consistencia a algunos personajes, como el padre y profundizar más en la relación con la madre. Pero es una película relevante, con fuerza, que te sacude. Se le pueden perdonar algunos efectismos porque se nota que el director tiene algo que decir, algo con lo que interpelarnos. La genial interpretación de Melvil Poupaud y de Suzanne Clément van en esta dirección.

miércoles, 12 de julio de 2017

PERSONAL SHOPPER





Escrito por Luis Roca Jusmet

 Oliver Assayas ( 1955) es un director francés experimentado, que tiene en su filmografía películas más o menos interesantes y el destacable montaje sobre el encuentro entre François Truffaut y Alfred Hitchcock. Seguramente es esta su película más personal, singular y mejor acabada. Y hay, en ella, por cierto, algunos guiños hacia Hitchcock, aunque ciertamente siga más la influencia del cine de David Lynch, aunque menos arriegado que él.
 La película reconstruye el imaginario de una joven estadounidense llamada Maureen, que viaja a París para recibir una señal de su hermano gemelo, Leslie, recientemente fallecido por un problema genético en el corazón a los 26 años. Ambos se consideraban mediums, con capacidad para captar presencias invisibles para los otros. Este era su imaginario compartido. Y cuando digo imaginario me refiero al conjunto de imágenes ( con sus significaciones respectivas) a través de las cuales vemos y sentimos el mundo. Imaginario que se estructura en forma de discurso pero que tiene una base no racional. Maureen ha perdido a su hermano y vive el duelo a partir de este imaginario que le hace entender que debe esperar algo, una manifestación suya. Maureen, por otra parte, vive un trabajo alienante y lo vive mal. Esta situación de espera la hace receptiva a la aparición de un personaje enigmático que la llama desde el móvil y que es capaz de conectar con fantasías oscuras. Se mezclan entonces varias historias : el duelo, la esperanza, la decepción, el deseo...
 El realizador consigue una atmósfera donde ( a modo de los maestros Hitchcock y Lynch) lo cotidiano se vuelve siniestro, es decir lo familiar adquiere unos rasgos perturbadores e inquietantes. Sabe conjugar bien la ambigüedad entre presentar las experiencia de Maureen como parte de su mundo, sin definirse sobre si forman parte de su fantasías o es una realidad paranormal. 
 Buena dirección, buen guión, buena interpretación, buena música, buena fotografía. Buen Cine, en definitiva.

lunes, 10 de julio de 2017

SLAVOJ ŽIŽEK : LO QUE NOS ENSEÑA EL CINE






Escrito por Luis Roca Jusmet

Slavoj Žižek  es, junto a Gilles Deleuze, Jacques Rancière y Stanley Caven, un filósofo que ha intentado pensar en cine más allá del tópico. El tópico es el lugar común de que el cine sirve a la filosofía en cuanto que dramatiza el concepto. Es lo que plantea por ejemplo Julio Cabrera en su libro "Cine. 100 años de filosofía", que es la versión más inteligente de este planteamiento. Es lo que llamó "logopatia", que consiste en entender que el cine añade lo afectivo a lo conceptual. En este sentido podríamos considerar, por ejemplo, que en la película de Costa Gravas "La caja de música" se dramatiza el imperativo categórico kantiano a partir de la decisión final de Ann Talbot de enviar al fiscal las pruebas que inculpan a su padre,
En realidad el cine es un lenguaje de imágenes pero que incluso en el cine mudo tiene una estructura simbólico, es un discurso. El mismo Rancière nos ha mostrado que la palabra no tiene porque ser más inteligente que la imagen, como sostienen algunos como Giovanni Sartorio. Lo que se acostumbra a llamar manipulación a través de las imágenes lo es por el discurso que los estructura. El cine y la filosofía se acercan efectivamente en la medida en que ambos se acercan a como construimos nuestra subjetividad. 
En este sentido no hay que plantear que el cine sirve únicamente para ejemplificar el discurso filosófico. En su excelente " Guía cinematográfica para perversos" Žižek, que presenta bajo la dirección de Sophie Finnes nos plantea que el cine es el lenguaje propio de nuestra época sea a través de la pantalla grande, la televisión o un ordenador, sea una película o una serie. ¿ Por qué perversos ? Porque el cine niega la castración, los límites de la fantasía.
 En el cine aparecen todas las fantasías. Y las fantasías son lo que construimos para tapar el agujero de nuestra verdad insoportable reprimida. En el caso del sexo se manifiesta de manera clara que es el soporte de nuestra sexualidad. Las fantasías perversas aparecen a veces de una manera tan descarnadas que para el espectador es la imagen más antierótica posible ( "la pianista") pero al mismo tiempo si desparece la fantasía el sexo se convierte en una mecánica estúpida y repetitiva. No es que todo sea sexo ( interpretación errónea de Freud) sino que el sexo es una metáfora de la realidad, que para nosotros no es más que una ficción organizada desde una fantasía. En el cine la apariencia triunfa sobre la realidad. No se trata de saber hasta que punta la fantasia es real sino hasta que punto la realidad es fantasía. En "Vértigo" el simulacro pesa más que la realidad para los dos protagonistas. Pero, como nos muestra David Lynch en sus filmes, la fascinación de la belleza encubre una pesadilla.
 El cine nos enseña como funciona el deseo. Porqué el problemas para los humanos es saber que desear. Deseamos desear, como decía Nietzsche. Y el deseo es metonímico, como decía Lacan, pasa de un objeto a otro. El deseo humano, es algo artificial, tan poco natural como enigmático. En el límite, hay deseos absolutamente obscenos y perversos, como los que muestra Dennis Hopper en "Velvet Blue". O su realización nos llevan a un escenario infernal, como vemos en "Solaris". El cine le enseña de esta manera al espectador, que está sentado delante de una pantalla, el juego del deseo. Pero al mismo tiempo esta posición de espectador  le permite distanciarse de él. La magia del cine es esta ilusión de vivir el deseo siendo capaces de mantenernos a distancia de él.  A veces, sugiere  Žižek, lo que vemos es la pantalla es la expulsión de una mierda sin que nos salpique.
  Otra cosa que no enseña el cine es que la realidad es una construcción simbólico que genera cada sociedad y a partir de ella ( el Otro ) cada cual construye la suya. Pero hay algo más real que la realidad que es lo Real. Lo Real es la verdad traumática, insoportable que reprimimos y que se manifiesta a partir de los síntomas. En el cine hay constantes síntomas de este real, que es como una especie de Cosa que aparece en el escenario exterior pero que no deja de ser una proyección de esta verdad interior : "Los pájaros" ( pulsión sexual desbocada), "Allien" ( lo extraño insoportable que aparece como un monstruo), Lo Real es esta perturbación de nuestro equilibrio. La pulsión de muerte es esta energía excesiva, que nos lleva a un goce que se confunde con el dolor, que supera todos los límites. Es el cine de Hitchkock en el que aparece de forma súbita, brusca lo inesperado ( escenas de "Psicosis"). Siguiendo el planteamiento lacaniano de los objetos parciales de la pulsión, nos habla de los "órganos sin cuerpo". La mano que se mueve sola del Dr. Stravologe en "Teléfono rojo, volamos hacia Moscú", la voz del Dr.Mabuse ( en "El testamento del Dr.Mabuse), la voz de la cantante en "Muldohme Drive" , el puño que pega a uno mismo en "El club de la lucha"). 

Otra cuestión interesante que plantea el filósofo es que en el cine aparece la temporalidad y dentro de ella surge la cuestión de la causalidad reatroactiva .En la convencionalidad de  una historia cinematográfica lineal parece que todos los acontecimientos están encadenados necesariamente para preparar el final. Esto es una ilusión, por supuesto, porque todos los hechos son contingentes y podían haber pasado de una manera distinta a como pasan. Curiosamente, si explicamos la historia retroactiva mente, del final al principio, es cuando se pone de manifiesto la contingencia. Continúa hablando de la inexistencia del Gran Otro, al que suponemos como fundamento y garantía de lo real pero que es ilusorio. En realidad cuando decimos que "una carta siempre llega a su destino" estamos formulando esta ilusión del destino. Que una carta llega a su destino quiere decir, en realidad, que una cosa debe pasar porque pasa. Y porque pasa era su destino. Cojamos por ejemplo la película "Julieta" de Pedro Almodovar. La protagonista, a partir de una contingencia, conoce al que será su marido. El destino era conocerlo porque lo conoce. La pregunta es si en las circunstancias en que estaba podía haber hecho algo diferente de lo que hizo, que era salir de su departamento del tren porque no quiere hablar con el hombre que entra porque le consideraba pesado. ¿ podía haber decido quedarse ? Esta es la pregunta que nunca sabremos, si elegimos lo único posible dada las condiciones o era posible otra decisión. En todo caso, si al conocer al que será su marido se lía con él , esto si que responde a lo que son cada cual y lo que ven en el otro.  Aquí tenemos la formulación lacaniana de que que es la expresión " una  siempre llega a su destino".  Es la película "Luces en la ciudad" de Charles Chaplin y, sobre todo, la de su última escena, cuando la mujer ciega que ha recuperado la vista "ve" ( en el doble sentido) quién es su salvador : un vagabundo. Es la película que refleja más claramente que todo el desarrollo fílmico parece conducir a esta última escena. La carta que llega a su destino es el acto definitivo, consecuencia de toda una serie de actos encadenados y anteriores que lo producen. Tenemos aquí toda la problemática de la relación entre lo contingente y lo necesario. La carta, en la película, llega a su destino dos veces : cuando el vagabundo consigue entregar a la muchacha ciega el dinero del hombre rico para operarse y cuando la muchacha reconoce en el vagabundo a su benefactor. Es decir, en el primer caso como mediador y en el segundo cuando no nos podemos reconocer como mediadores. En términos lacanianos; en primer lugar, a través de la metáfora paterna, interiorizamos el ideal que nos da una identidad simbólica, y en segundo cuando nos desprendemos de esta identidad simbólica, del lugar que ocupamos en la mirada del Otro y nos identificamos con el resto que deja esta caída del Otro,que es nuestro ser.