domingo, 28 de mayo de 2017

DÉJAME SALIR




Escrito por Luis Roca Jusmet

 "Déjame salir" es una película que, a pesar de estar dirigida por un director novel ( Jordan Peele) resulta muy estimulante y original. La excelente interpretación de los principales actores y la endiablada música son también ingredientes. El producto final, aunque no sea totalmente acabado, merece la pena de ver.
 Se trata de una mezcla de cine de suspense, terror sazonado por gotas de humor negro, Los temas que aparecen son muchos y muy interesantes. Desde la sátira de los blancos de clase media-alta políticamente correctos pero en el fondo racistas hasta las fisuras en la integración racial. pero me ha llamado la atención, sobre todo la fantasía respecto a la neurociencia, que podría trasplantar las redes cerebrales de la conciencia y la identidad de un cuerpo a otro.
  El tema de lo siniestro, una vez más. Como lo familiar puede transformarse en terrorífico. Como existe la parte oscura de lo que parece claro.
 Decía antes que solo veo una crítica a Jordan Peele, que aunque realiza su primera película es un actor experimentado. Le falta a la película, sobre todo al final, contención. llega un momento que todo es demasiado explícito, demasiado sanguinario, excesivo. Cuestión de opiniones. En todo caso, me ha gustado. 

domingo, 14 de mayo de 2017

LOS EXÁMENES



Escrito por Luis Roca Jusmet

 El cine rumano existe. Aunque algunos, entre los cuales me contaba, no lo sabíamos. Entrar por la mano del director Cristian Mungiu y del actor Adrián Titieni es hacerlo por la puerta grande.
 Una película aparentemente gris pero llena de matices. Es una película dura, pero no tanto por los hechos como por la manera que estos son significados por el protagonista, un médico de unos cincuenta años. Es una película sobre las pasiones tristes, que diría Spinoza. O directamente sobre la tristeza. La mirada del protagonista es una mirada triste y parece que todo los que le rodean participan de esta tristeza. La película tiene algo de generacional, la de aquellos jóvenes que quisieron ( o quisimos ) cambiar la sociedad y fracasaron ( fracasamos) con respecto al ideal. El protagonista, Romeo, sigue siendo, paradójicamente, un idealista, por mucho que se presente como realista. Es un idealista porque no es capaz de asumir que la realidad no se ajustó a su ideal y porque para compensar su fracaso proyecta el Ideal en su hija. Porque el destino que le tiene asignado está completamente idealizado. Romeo es incapaz de captar el aspecto agridulce de la vida porque para él todo es blanco o negro. Y esta luz que no encontró en su vida la sostiene en su hija. Romeo es incapaz de valorar lo que hace y lo que tiene : su trabajo, su familia. Ni siquiera a la amante que encontró para salir de su triste vida. Romeo no acepta la realidad y es incapaz de aceptar que su hija pueda fracasar como él. No le permite decidir su vida, ni siquiera aprender que lo que para él fue un fracaso quizás para ella no lo sea. 
 La película nos muestra también el retrato de una sociedad que parece sumida en una red clientelar que le impide avanzar. Siempre es interesante alguna mirada sobre esta Europa desconocida que es la de los antiguos países del llamado socialismo real, los países del Este. 
 Pero más allá de la historia y del contexto histórico concreto hay toda una reflexión sobre la familia nuclear y sus tensiones y conflictos. Y sobre los dilemas morales con los que nos enfrontamos en el camino de nuestra vida cotidiana.
 Una muy buena película que no hay que perderse.

domingo, 7 de mayo de 2017

STEFAN ZWEIG : ADIÓS A EUROPA



 Escrita por Luis Roca Jusmet

 Para mí, lo peor de una película es que sea previsible. Porque es lo que hace que no te sorprenda, que no te inquiete, que no te sacuda. 
Hablo, por supuesto, del cine que es algo más que un buen entretenimiento, lo cual también cuesta y tiene su valor.
 Al ir a ver lo que pensaba que sería una biografía de Stefan Zweig, temía encontarme con una biografía edificante del personaje y esto es lo que me marcaba una cierta reserva.
Pero me encuentro con un filme que me descoloca y me impacta, que está constituido por un conjunto de fragmentos, dispersos en el espacio y en el tiempo, de los últimos años de la vida del escritor. Brasil, Buenos Aires,New York y vuelta a Brasil. El recorrido de un exilio que es, sobre todo, un exilio interior.
 Lo que sugieren los diferentes escenarios es que Stefan Zweig no encuentra su lugar en el mundo como exiliado. Él mismo se niega representar el papel del escritor represaliado y homenajeado como resistente. Hay una especie de pudor que le impide a Zweig mantener esta posición. No es cobardía ni pusilanimidad, como afirma el periodista judío norteamericano. Tampoco es la falsa neutralidad del que lo mira todo desde su superioridad moral. Es que Stefan Zweig no quiere hablar para la galería, no quiere decir lo que se le quiere oír porque capta una especie de impostura generalizada. Es como si viera que es todo un mundo, Europa ( el mundo de ayer, como diría en su excelente libro con este título), el que está cayendo. Y que todos participan, en Europa, con más o menos responsabilidad, en el desastre que se va consumando.
 Es enigmático el suicidio compartido de Stefan Zweig y de su joven segunda mujer, Lotte. Es como si la película presentara diferentes imágenes del proceso que lleva a este final. Pero es un proceso sin drama. Stefan Zweig tiene un libro, muy interesante, que se llama "La lucha contra el demonio." En él contrapone la fuerza constructiva y centrípeta de Goethe a la destructiva y centrífuga de Nietzsche, Holderlin y Von Kleist. El primero sabe utilizar su genio para construir un carácter, para encontrar este lugar en el mundo. En los segundos su genio es destructivo, su fuerza es centífuga y les conduce a la locura y al suicidio. En realidad Zweig pertenece a los primeros y no a los segundos. Pero al cumplir los sesenta años se da cuenta de que está demasiado cansado. No puede reinventarse, por utilizar esta expresión actual, porque no le quedan fuerzas. Su mujer, joven pero enferma, va entrando en una depresión progresiva, como expresa su mirada. No quieren continuar viviendo, simplemente. Su desesperación es justamente esta, la de los que ya no esperan nada de la vida.
 La dirección de María Schrader me parece sensacional. Tiene una sobriedad combinada con una fuerza que te arrastra en todo momento.
La interpretación de Josef Hader es también extraordinaria, como la del resto del reparto. La música... todo nos acompaña en una viaje que, aunque no sea agradable, vale la pena hacer.