viernes, 27 de enero de 2017

LA, LA, LAND ... LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS






   Escrito por Luis Roca  Jusmet

 Damien Chazell es un joven director y guionista estadounidense apasionado del jazz. Esta pasión se manifiesta en sus rodajes anteriores ( un documental, un cortomeytaje y un largometraje ) pero también en el que nos ocupa. Nos encontramos con una película del mejor cine en el sentido más clásico que es, entre otras cosas, un homenaje al mejor cine musical. Para ello cuenta con una pareja estupenda, formada por la actriz de moda Emma Stone ( protagonista de dos de las últimas películas de Woody Allen ) y Ryan Gosling ( Idus de marzo, Drive). 
 La película es una auténtica gozada, desde la primera a la última escena. Sorprende el grado de perfección de un director que tampoco es muy experimentado. Pero, al margen, del placer-espectácula la película nos plantea una reflexión interesante sobre la felicidad. Ambos protagonistas tienen, cada cual por su lado, un sueño. Sueño que tiene que ver, por una parte con el deseo, y por otra por el éxito. Lo cual quiere decir que quieren hacer algo que les gusta, lo que realmente los gusta, pero al mismo tiempo hay una aspiración de gloria, de triunfo social. Los dos cumplen su sueño pero el precio es muy alto. Porque no se trata solo del amor sino también de la alegría. Toda la alegría que respiran los personajes parece haber desaparecido en el trayecto.
 ¿ Son finalmente felices ? En parte sí y en parte no. Lo que imaginan al final ya no es un sueño realizable sino la ilusión de la felicidad completa y, como tal, imposible. Porque solo lo es en su imaginación. Eligieron y ¿ quién sabe si para bien o para mal ? Allá está con una elección que asumen en sus consecuencias y que no tiene marcha atrás, es irreversible. Pero está bien que no renuncien a lo que vivieron y a los años que quizás fueron más felices. Porque quizás se es más feliz en el deseoi por realizar que el conseguido, como dirán Schopenhauer o Freud. La vida es, tal como muestra la película, en definitiva, agridulce. 

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