miércoles, 4 de noviembre de 2015

LA HERIDA




Escrito por Luis Roca Jusmet


 ¿ Qué podemos afirmar hoy sobre el psiquismo humano ? Que por definición no existe una ciencia posible porque el psiquismo humano porque éste es siempre singular y nunca puede objetivarse. la psicología es, en todo caso, un arte. Un arte que cada cual va conformando con lo que quiere o lo que puede. Ya he explicado mis instrumentos. 
 Hace una semana ví en "Versión española" la película La herida el debate posterior de la presentadora, Cayetana Guillén Cuervo, con el director ( Fernando Franco) , con la actriz protagonista (Marián Álvarez) y con el principal actor secundario ( Manolo Solo).
 Empecemos por la película. Se trata de filmar un tiempo de la vida cotidiana, de una chica de 28 años llamada Ana. Ella vive con su madre, trabaja en una ambulancia y acaba de romper con su novio. No tiene amigos ni amigas y solo se comunica con un internauta, que es el único que le despierta confianza. Esta es la dimensión objetiva. Vemos la relación con su compañero de ambulancia y con los pacientes. Va a la boda de su padre, al que hace años que no veía, se compra un coche y visita a su antiguo novio para volver a establecer una relación, a lo que este se niega. Intenta restablecer también contacto con su amigo internauta, al que había dejado de escribir y comprueba que hace meses que se ha desconectado.
 Lo que acabo de decir ni tiene nada de interesante ni tampoco de peculiar. Pero lo que es singular es la manera como Ana vive su vida, su experiencia de la vida. Marian Álvarez interpreta su personaje de una manera excepcional. La expresividad de la actriz nos permite una inmersión total en el personaje, en su vivencia. La manera como el directo filma sus movimientos y acciones es igualmente genial. ¿ Qué le pasa a la protagonista ? Vive en un estado de ansiedad, es muy narcisista ( está siempre pendiente de lo que siente ella, no los demás), tiene respuestas agresivas y se le cruzan los cables con facilidad ante algunos comentarios que no son malintencionados. Tiene pulsiones autoagresivas muy fuertes y se lesiona o se humilla a sí misma con su manera de comportarse. Podríamos decir que casi toda su vida está regida por lo que Lacan llamaba "el dolor de existir". 

 Vayamos al debate. Cayetana Guillén Cuervo enfoca mal la cuestión pero me sorprende que el resto la siga. La enfoca mal porque plantea la película como el caso de una persona que tiene un trastorno y no sabe que lo tiene. Éste parece ser el problema. ¿ Y si supiera como clasifican los psiquiatras lo que le ocurre, sabría algo ? Simplemente se identificaría con una de las etiquetas del DSM-V, la de trastorno limítrofe de la personalidad ( o trastorno bordeline). ¿ Se quedaría más tranquila porque no se responsabilizaría de lo que le ocurre ? ¿ Le daría más tranquilidad ponerse una etiqueta ? ¿ Le ayudaría una terapia ? ¿ O es una medicación lo que necesita ?.
 Fernando Franco, el director, tiene otro planteamiento, pero acaba cayendo parcialmente en la trampa del DSM-V. La trampa del DSM-V ( última versión del diccionario psiquiátrico mundial) es reducir lo patológico de nuestro psiquismo a una etiqueta, buscarle una causa neurológica y un remedio farmacológico. Fernando busca otro enfoque, que es el de aproximarse a la experiencia subjetiva d ela protagonista y buscar la empatía del espectador. Fernando nos explica el itinerario que siguió para llegar a la película. Inicialmente quería ser un documental en el que aparecieran varias personas diagnosticadas por este trastorno. Pero por una cuestión ética, que era la de pensar que la misma película podría tener un efecto negativo para ellos, la paró. Luego construyó la historia ficticia de Ana a partir de los materiales anteriores.
 Pero mi pregunta continúa. ¿ Le ayudaría a Ana considerarse a sí misma una enferma ? ¿ Ayudaría a los otros tratarla de esta manera ? ¿ es que no entendemos que la clasificación por trastornos puede acabar destruyendo la propia subjetividad de la persona ? Porque aquí sí que Fernando acierta, cuando dice que sus sentimientos podemos compartirlos y esta es la vía de la aproximación. Todos o muchos nos hemos sentido angustiados, frustrados, hemos tenido impulsos destructivos o autodestructivos, nos hemos hecho daño de diferente manera. Lo que le ocurre a Ana es que todas estas pasiones tristes ( por utilizar las palabras del gran Spinoza) la dominan. Y por encima de todas la angustia. ¿ De donde proviene esta angustia ?
 ¿ Cómo gestionarla ? ¿ donde está su deseo ?  ¿ porqué de desprecia a sí misma ? Porque paradójicamente la narcisista Ana solamente se siente bien cuando ayuda a los otros, esto es lo que le hace sentirse útil. Nos encontramos entonces con una persona que necesita ayuda. Y el hecho de identificarse con una etiqueta y medicarse no creo que le ayudara por este camino. Digo esto sin saber si necesita medicación o no pero en todo caso sería un apoyo y no el remedio, ¿ Ayuda de quién ? Aquí me defino a favor del psicoanálisis y su terapia, que hoy no se reduce al diván. Terapia basada en la palabra y en el reconocimiento del inconsciente. terapia basada en la aproximación al sujeto y no a su negación en nombre de una etiqueta. El diagnóstico de trastorno límite no sirve para mucho, es únicamente una definición a partir de un conjunto de síntomas. Pero como enseña el psicoanálisis los síntomas no son el problema sino la manera como se manifiesta lo reprimido. Ana sufre pero no se trata de eliminar su sufrimiento sino de entenderlo y para esto no sirve decir que es una bordeline. Esto sin entrar en la propia dificultad del diagnóstico, límite entre la neurosis y la psicosis. 
 Pero el psicoanálisis nos enseña también que la psicosis y la neurosis son estructuras clínicas diferentes. Difícil de decir si Ana es una neurótica o una psicótica y al decir esto no caigo en lo que critico, que son las etiquetas, sino en un intento de entender el núcleo de su angustia. podría ser una histérica que pide amor a los otros. O podía ser una melancólica que tiene la certeza absoluta y delirante que es una mierda, que no vale ni valdrá nada.
 En todo caso una extraordinaria película que da mucho que pensar.
P.D. : Una lectora del blog me comenta que a ella el diagnóstico le sirvió para descupabilizarla. Tomo nota, por supuesto, del comentario.

2 comentarios:

  1. Querido amigo, la negación de los trastornos mentales es peligrosa
    Los pacientes borderline (TLP), se los llame así o no, requieren tratamiento psiquiátrico (medicación) y psicológico.

    Un abrazo.

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    1. Tienes razón, Inés. Yo no pretendía negar el trastorno sino que el diagnóstico en sí sea la explicación o la solución de lo que le ocurre al sujeto. Que no se niegue la subjetividad ni una ayuda terapéutica. gracias por la aclaración. Un abrazo

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