viernes, 14 de abril de 2017

TOMBUKTU






Escrito por Luis Roca Jusmet

Abderrahmane Sissako, nacido en 1961 en Mauritania, formado en Malí y afincado en Francia desde principios de los 90, nos ofrece una extraordinaria película sobre la tiranía yihadista en Malí. la película está realizada con una extraordinaria sensibilidad, que capta paisajes suaves, sobre todo las dunas del desierto, Estas imágenes, bellas como la música, chocan de manera brutal con la barbarie yihadista. porque lo que nos muestra la película no es un yihadismo que expresaría de manera distorsionada la reacción contra el capitalismo voraz. los yihadistas son simplemente unos mercenarios, a los que se les ha dado poder y armas, que imponen la violencia de su poder arbitrario. Porque ellos no defienden la tradición ni el islamismo. Muy al contrario, lo que hacen es no respetar ni una cosa ni la otra. Porque desmantelan lo que podía haber de alegre y de digno en ambas. Ellos imponen lo peor del ser humano, lo más bárbaro e irracional. esta es la auténtica cara del yihadismo y vale la pena mostrarla como es. 
 Es una película muy dura porque muestra una violencia cotidiana que lo va destruyendo todo a su paso y lo hace además con un discurso religioso absolutamente sectario y arbitrario. En este caso si tiene sentido la inversión de la frase de Dostoieviski, que decía que si "Dios no existe, todo está permitido." Ciertamente, con este Dios, el de los yihadistas, todo está permitido y nada se respeta. Aunque no demos las culpas al islam, solo hace falta recordar la Inquisición. 
 Una película que, como pocas, transmite una gran veracidad,

  

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