domingo, 22 de febrero de 2015

CARLOS LOSILLA : SOBRE FRITZ LANG


 El sitio de Viena. Huellas de Fritz Lang

Carlos Losilla
Notorius Ediciones S.L., 2007
232 páginas



   Texto escrito por Luis Roca Jusmet

Podríamos considerar este libro como una obra sobre Fritz Lang. O quizás más ampliamente como un libro de cine. Pero me parece más interesante leerlo como el relato de una experiencia interior, del itinerario de una búsqueda vital, a la vez intelectual y emocional, a través del rastro del cine de Fritz Lang. Y no sólo el cine sino también del personaje, que como muy bien plantea el ensayo está en el límite entre la realidad y la ficción, cuya relación es uno de los ejes temáticos del libro.
Es una obra de la que se ha de decir que es arriesgada tanto en el registro personal como en el teórico. El riesgo personal consiste en atreverse a mojarse con la propia biografía de una manera que hace evidente su veracidad. El riesgo teórico en las apuestas explicativas que constantemente nos plantea: Afirmaciones discutibles, a veces poco argumentadas pero que siempre aparecen como producto de una elaboración reflexiva, nunca como algo gratuito. Pero no nos engañemos, ni es ni pretende ser un libro académico, como se manifiesta en la actitud del autor de negarse a justificarse con citas bibliografías o notas a pie de página. Es un texto muy libre en el que Carlos Losilla, crítico de cine y profesor de la Universidad Pompeu Fabra, no nos quiere demostrar nada sino simplemente transmitir una aventura interior para quien quiera acompañarle. Podemos criticarle una excesiva dispersión, que se manifiesta por ejemplo en la cantidad de nombres propios ( que en su mayoría no resultan familiares para la mayoría de los lectores, hace que sea a veces difícil seguir el hilo de los personajes. O también un cierto carácter desmesurado, por el exceso de interpretaciones y afirmaciones constantemente plantea sobre temas de filosofía, historia y literatura. Pero no importa, porque es un libro apasionante, bien escrito y lleno de sugerencias para el lector inquieto. Hay dos cosas que me han parecido espacialmente interesantes. La primera es la presencia de lo que los surrealistas llamaban “azar objetivo, que se contrapone a la idea metafísica de destino. Si éste quiere decir que las cosas ocurren necesariamente porque responden a un plan preconcebido, la anterior quiere decir que las cosas ocurren de forma contingente pero que hay coincidencias que sin dejar de serlo abren un sentido enigmático a la narración. La segunda es la reflexión constante sobre las filiaciones simbólicas e imaginarias que condicionan los acontecimientos, que les dan una lógica de la que es difícil sustraerse. El azar y la necesidad, como se dice desde Demócrito.
Es un recorrido singular, pero que tiene mucho de particular y también algo de universal. Lo que tiene de particular es generacional y aunque este término cueste mucho de delimitar quizás Carlos Losilla pertenece a un amplio espectro de los nacidos en los años cincuenta en cualquier ciudad europea. Aunque nacido en 1960 y por lo tanto en el límite de esta generación, pienso que pertenece más a ésta que a la posterior de los nacidos en los años sesenta. Y a falta de tradición comparte con ellos ( con nosotros ) un imaginario esculpido por la literatura, la música y el cine que se convierte en lengua común y que seguramente es nuestra única patria. Y digo también universal porque están reflejados muchos de los temas radicales de la condición humana: el sexo, la muerte, el amor, la paternidad, el miedo... pero la gracia es que no se abordan a través de abstracciones sino de referencias culturales muy concretas, muy palpables.
Por supuesto no podemos olvidarnos de este comentario ni del cine ni de Fritz Lang. El cine, quizás el lenguaje propio del siglo XX se trata en el libro con una cierta con una melancolía porque quizás no será el del siglo XXI. Fritz Lang representa además uno de los maestros más carismáticos de una generación cuya genialidad pertenece a un mundo acabado y que seguramente no se repetirá nunca. En todo caso vale la pena leer el libro y por supuesto repasar toda la filmografía del gran Fritz Lang. Esta es mi invitación.

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