domingo, 17 de mayo de 2020

RICHARD JEWEL





Escrita por Luis Roca Jusmet

 "Richard Jewel" es un filme realizado por la maestría narrativa y siempre personal de Clint Eastwood y con unas extraordinarias interpretaciones de Paul Walter Hauser, Sam Rockwell, Katy Bates y Olivia Wilde. Basado en un hecho real, ocurrido en el transcurso de las Olimpíadas de Atlanta de 1996, totalmente increíble. Nos explica como una serie de contingencias acaban construyendo un culpable sin el más mínimo indicio de pruebas racionales. Como el azar y el encuentro de las ambiciones de periodistas y policías sin escrúpulos acabando haciendo parecer consistente lo que no tiene la más mínima solidez. Clint Eastwood puede dar gusto a su pasión por lo políticamente incorrecto al convertir en víctima "al varón blanco defensor de la ley y el orden ( y seguramente un votante convencido de Trump)." Pero también podemos entenderlo como un cuestionamiento de cualquier estereotipo que acaba convirtiendo a un sujeto humano en su caricatura. Una película llena de humanidad y de denuncia de los atropellos hacia los ciudadanos. Y, sobre todo, a la prensa sensacionalista capaz de destruir sin problemas la vida de un ciudadano si responde a sus intereses comerciales.


miércoles, 29 de abril de 2020

SLAVOJ ŽIŽEK,: PORQUÉ UNA CARTA LLEGA SIEMPRE A SU DESTINO

 


Escrito por Luis Roca Jusmet

"Goza tus síntoma" es un libro en el que Žižek explica a través de una o varias películas un tema lacaniano. Una de ellas es "Luces en la ciudad", de Charles Chaplin. En su última escena la mujer ciega que ha recuperado la vista "ve" ( en el doble sentido) quién es su salvador : un vagabundo. Es la película que refleja más claramente que todo el desarrollo fílmico parece conducir a esta última escena. La carta que llega a su destino es el acto definitivo, consecuencia de toda una serie de actos encadenados y anteriores que lo producen. Tenemos aquí toda la problemática de la relación entre lo contingente y lo necesario. La carta, en la película, llega a su destino dos veces : cuando el vagabundo consigue entregar a la muchacha ciega el dinero del hombre rico para operarse y cuando la muchacha reconoce en el vagabundo a su benefactor. Es decir, en el primer caso como mediador y en el segundo cuando no nos podemos reconocer como mediadores. En términos lacanianos; en primer lugar, a través de la metáfora paterna, interiorizamos el ideal que nos da una identidad simbólica, y en segundo cuando nos desprendemos de esta identidad simbólica, del lugar que ocupamos en la mirada del Otro y nos identificamos con el resto que deja esta caída del Otro, que es nuestro ser.
A nivel simbólico que una carta llega su destino quiere decir que no hay metalenguaje. Nadie está afuera y hay que denunciar con Hegel al "alma bella" que critica el mundo del que forma parte como si él estuviera fuera. Es la queja de la posición histérica, que pide lo que no se le puede dar. Todos formamos parte del circuito simbólico y todos tenemos una deuda simbólica. La carta que siempre llega a su destino es este objeto simbólico que aparece en muchas películas de Hitchcock y que finalmente vuelve a las manos del que lo ha perdido : el anillo de "La sombra de la duda" o el encendedor de "Extraños en un tren". La carta llega siempre a su destino quiere decir que hay como una especie de punto ciego, una verdad oculta que existe en los fallos del circulo imaginario.
A nivel imaginario quiere decir que no hay azar, que si conozco a alguien quiere decir que lo tengo que conocer porque se identificar con lo que imagino que llegará.
A nivel Real que la carta llega siempre a su destino cuando nos separamos del Gran Otro y somos la mancha, este resto que es el "Esto eres tú". Pero también quiere decir que todos moriremos. La muerte es el destino de cada uno de nosotros. Pero lo Real no es solo la muerte sino también la vida. Se trata, en definitiva, del dualismo freudiano : las pulsiones de vida y las de muerte. Nunca puedes librarte de la mancha de tu goce, este plus de goce que Lacan marca como el objeto a. Porque la pulsión, de vida o de muerte, siempre es un exceso que desborda el orden simbólico.

viernes, 3 de abril de 2020

LA LLAVE DE SARAH





Escrito por Luis Roca Jusmet

 La película "La llave de Sarah" me interesa filosóficamente desde una perspectiva que no es la que se suele considerar, que es la del nazismo y de la colaboración francesa con el nazismo. Para mí esta temática es solo contextual. Lo que me atrae del film es la manera como presenta lo que podríamos llamar la ética de la verdad. La historia de la periodista Julia Jarmond ( por otra parte muy bien interpretada por Kristin Sott Thomas) es para mí también secundaria, como el hilo que le atrapa con la historia que investiga y el simbolismo final del nombre de su hija.
 La cuestión que, como he dicho, me atrapa, es el tema de la ética de la verdad. ¿ Hasta qué punto la verdad es un iimperativo categórico, un deber en el sentido kantiano ? ¿ O hemos de considerar en un sentido utilitarista sus consecuencias para defenderla o no ?. Esta sería la problemática moral. Después entraríamos en la psicología.
 ¿ Hasta que punto es sostenible una existencia que niega la verdad de su propia historia ? . La historia de Sarah ( extraordinaria la niña-actriz Melusine Mayance) es la verdaderamente importante. Es capaz de soportar un terribe trauma, una trágica historia familiar que le lleva, además, a un sentimiento de culpa insoportable. Pero intenta sobrevivir negando el hecho traumático y la culpa. ¿ Es más insoportable aceptar la verdad o negarla? ¿ cuál es el precio que hay que pagar para negar un dolor y una culpa que nos acuchillan ?
 La película está dirigida correctamente por Gilles Paquet Brenner. Le falta fuerza dramática pero nos permite entrar en una historia que muestra la apasionante problemática de la verdad biográfica.

domingo, 29 de marzo de 2020

LA HIJA DE UN LADRÓN


Escrito por Luis Roca Jusmet

"La hija del ladrón" es una buena película española de cine social. Viene a ser un retrato duro y veraz de la vida de una chica de veintidós años que debe lidiar cada día con las dificultades cotidianas. La extraordinaria interpretación de Belén Fernández nos permite la inmersión en este personaje tan ambivalente, que por una parte representa la fuerza y por lo vulnerable. La historia sucede en la Barcelona periférica, en esta Cataluña donde viven hombres y mujeres en condiciones más difíciles. Que hablan castellano, que no tienen igualdad de oportunidades y que se esfuerzan por sobrevivir en las condiciones más precarias. Pero no hay que olvidarse de la figura del padre, del ladrón, excepcionalmente representado por Eduard Fernández. Un personaje que fácilmente podría caer en el tópico pero que muestra, en su patetismo, en su impotencia, incluso en su desvergüenza, un fondo de humanidad. 
 Me parece que Belén Funes ha sido capaz de realizar un filme que merece ser visto. Aunque después de verla quedemos impregnados por la profunda tristeza que desprende la película. Aunque esta humanidad que también transmite en todo momento acabe siendo la tabla de salvación.

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domingo, 22 de marzo de 2020

LOS MISERABLES




Escrito por Luis Roca Jusmet

"Los miserables" me parece un documento muy preciso de la realidad social de los suburbios del extrarradio de París, donde se vive un microcosmos de mal vivir en el que late una violencia que en cualquier momento puede explotar. Ladj Li, que se crió en un barrio similar, transmite la experiencia de un niño perdido que, finalmente, solo puede expresarse a través de la violencia ciega. La película tiene un buen pulso narrativo, acompañado por una banda sonora muy adecuada y con unas excelentes interpretaciones. Nos sumergimos en el ritmo cotidiano de los tres policías, pero también en el del barrio. No es un problema de identidad, es un problema de oportunidades. Pero esta misera cultural y social hace que los grupos fundamentalistas tengan un perfecto caldo de cultivo al ofrecer algo de sentido a vidas sin rumbo. Una trama de pequeños poderes que se entrecruzan en las pequeñas batallas diarias. Pero cuando la situación es tan explosiva de pequeñas causas pueden surgir grandes efectos. La humillación, la frustración y la rabia desencadenan pulsiones agresivas que son solo destructivas. 
 Una buena película, sinceramente. No hay ni buenos ni malos, todos son actores y víctimas al mismo tiempo. Todos son, en el sentido que apuntaba Victor Hugo, los miserables de la sociedad. Incluso los policias, que no son ni los buenos ni los malos. Son solo un efecto más de una realidad social.

miércoles, 8 de enero de 2020

EL OFICIAL Y EL ESPÍA







Escrito por Luis Roca Jusmet

 No acabo de entender porque un título tan pertinente como el original ( "J´accuse", haciendo referencia a la famosa y significativa carta que Emile Zola envió a la prensa francesa) se haya traducido al español por algo tan soso y con tan poca fuerza como "El oficial y el espía" . Dicho esto, pasemos a comentar esta magnífica película.
 El argumento se basa en el "afffaire Dreyfus", caso conocido que puso al descubierto el corrupto sistema militar-judicial francés. Polanski pone de manifiesto en la dirección de esta película su largo recorrido como director y guionista. Se basa en un libro que Robert Harris sobre el tema ( cuyo enigmático título, "D", se hace claro en un momento de la película) y colabora intensamente con él en el guión. 
 El pulso de Polanski en toda la película es muy firme : consigue un producto absolutamente sobrio en el que parece que ni falta ni sobra nada. Las emociones contenidas, nunca expresadas, hace que la película ni resulte fría ni tampoco demasiado sentimental. Los dos protagonistas están muy bien interpretados por Jean Dujardin ( Coronel Georges Picquart) y Luois Garrel ( Dreyfus). Polanski evitan una excesiva dramatización o las identificaciones fáciles. Quiere ( y consigue) narrarnos la historia con la máxima objetividad. No busca crear sentimientos de indignación sino un análisis preciso de cómo se da una infamia. Son los mismos engranajes, y aquí está lo terrible, los que la producen. Debe aparecer alguién que sin ser un héroe tenga unos principios a los que no está dispuesto a renunciar. Pero hay otras cosas  que aparecen en la película ( y está bien que nos lo recuerde) que es la ceguera de los nacionalismos, los brotes de nacionalismo o la ciega jerarquía del militarismo.
 Una banda sonora exquisita acaba creando el clima adecuado para que sigamos durante más de dos horas el relato de una historia que marcó un antes y un después en Europa.

domingo, 1 de diciembre de 2019

EL IRLANDÉS



Escrito por Luis Roca Jusmet

 Considero a Martín Scorsese un director que, aunque desigual en su prolífica carrera, puede considerarse uno de los grandes del cine. Y dentro de sus mejores películas hay dos que se encuadran en la saga del cine sobre los gansters y la mafia : "Casino" y "Uno de los nuestros". El viejo Scorsese vuelve sobre el tema de una manera diferente. Lo hace desde una perspectiva dura, seca, incluso triste. Sin concesiones, presenta un mundo regido por las normas más despiadadas y que, finalmente, tiene al Dinero como máximo valor. Las lealtades se someten al miedo y al interés . no hay más. Basado en la biografía del sicario Frank Sheeran vemos la historia de un personaje que lo sacrifica casi todo para no ser destruido por la sanguinaria maquinaria de la que forma parte. Lo que gana, ejemplificado por el día de gloria en que es homenajeado, lo pierde cuando debe cumplir la orden más dolorosa. Y el precio es muy duro . sacrifica no solo la amistad sino también el amor de su hija. Acaba perdiéndolo todo y quedándose en la más triste de las soledades. 
 Pero la película me parece también una reflexión sobre el tiempo y lo efímero y absurdo de la existencia humana. Hay una mirada bastante nihilista de Scorsese que parece extenderse a la condición humana. Al final todo va desvaneciéndose y los juegos de poder se muestran como lo que son : banalidades humanas con efectos trágicamente destructores.  Desde el final de su existencia Frank parece ser un espectador del sinsentido de su propia existencia.
 Una película larga, pero muy bien hilvanada. Una buena interpretación de Robert de Niro, por mucho que su gestualidad resulte demasiado familiar. Brilla más Al Pacino en un personaje lleno de matices y capacidad expresiva. Y una estupenda música que le da una cierta melancolía...