Escrito por Luis Roca Jusmet
El viento que agita la cebada es, de entrada, una película de compromiso político, como todas o casi todas las de Kean Loach. Cine de denuncia que quiere dar la voz a las víctimas. En este caso a los irlandeses en su lucha por la independencia de Gran Bretaña.
La película me ha abierto varias reflexiones. De entrada que lo que muestra la película nada tiene que ver con lo que pasa o pasaba en la misma época en Cataluña o en el País Vasco. En el caso de Irlanda hay una ocupación que se manifiesta a través de un dominio político, militar y económico. Las clases dominantes en Irlanda son, sobre todo, los ingleses que han llegado de fuera. En Cataluña y en el País Vasco, en cambio, está claro que las clases económicamente dominantes son catalanes y vascos. Son los inmigrantes pobres de otras zonas de España los que vienen a trabajar a Cataluña. Los irlandeses viven empobrecidos y en un estado de humillación permanente por las tropas británicas. Esto es, por lo menos, lo que presenta la película.
Llama la atención, de todas maneras, que la libertad que querían los irlandeses se traduzca después en una sociedad totalmente represiva por la Iglesia católica. Lo muestran otras películas, ya que hablamos de cine, como Las hermanas de Magdalena, donde observamos horrorizados el estado de semiesclavitud en el viven jóvenes irlandesas denunciadas por inmorales o simplemente violadas, hasta finales del Siglo XX. Esto nos da que pensar que la libertad de un país no depende de la independencia del que le domina únicamente, sino básicamente del modelo de sociedad que lo estructura. Estas miles de jóvenes, muertas en vida por la Iglesia y sus propias familias, poca libertad encontraron en la Irlanda libre.