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sábado, 17 de noviembre de 2018

LA PLAYA DE CHESIL




Escrita por Luis Roca Jusmet

  El escritor Ian McEwan se responsabiliza del guión de su reconocida novela. La cuestión presenta sus dificultades, aunque lo cierto es que no he leído la novela. Pero me parece muy interesante las problemáticas existenciales que aborda la película.
 Por una parte tenemos el tema del amor, tantas veces repetido en el cine y la literatura. Los protagonistas muestran la impotencia enfrentarse a lo que tiene siempre de imposible. El amor es algo más que cálculo, tiene siempre algo de irreductible. El amor es una elección involuntaria que nos acerca al otro más allá del interés. Es siempre un riesgo precisamente porque no es una elección calculada. es algo que nos arrastra y podemos seguirle o no. El filme presenta como se malogra un encuentro capaz de superar muchos obstáculos pero que al final se derrumba. Quizás porque la herida que los une no ha podido expresarse y se convierte en el fracaso sexual. Florence y Edward se dejan llevar por sus pasiones tristes. Él por la humillación de sentirse un amante rechazado, ella por la vergüenza o el miedo a decir su secreto ( que aparece sugerido en la película de manera tan sutil que puede pasar desapercibido por el espectador). La decisión de un momento, que es la de dejar escapar al otro, determinará fatalmente sus vidas y les conducirá a la infelicidad, aunque una acompañado del fracaso vital ( en el caso de Edward ) y otra del éxito social ( en el caso de Florence ).
 Hay que tener una cierta paciencia para valorar el filme. A la primera parte le falta algo de fuerza y de ritmo, que recupera en la segunda y concluye en una escena final muy intensa y lograda. Extraordinaria interpretación de Saoirse Ronan.

domingo, 6 de noviembre de 2016

BROOKLYN




Escrito por Luis Roca Jusmet

 Esta película consigue un pequeño milagro. Es el de conducir la máxima emoción a partir de lo más sencillo. No es una película estimulante, ni por la fuerza de la acción ni por la del drama. Es una historia de tonos suaves, de narración pausada, en la que parece que no pasa nada, pero que va pasando mucho. Viene a ser lo que el filósofo François Jullien, hablando del pensamiento chino, llama las transformaciones silenciosas. Poco a poco las emociones contenidas van adquiriendo un ritmo dramático explícito y somos capaces de identificarnos con el dilema moral en que la protagonista se ve envuelta sin quererlo.
 Una pequeña pero profunda reflexión sobre el deseo, la esperanza, las raíces y, sobre todo, el aprendizaje vital. Pero sobre todo sobre la vida como este encuentro entre lo contingente, lo que aparece por azar en tu camino, y las propias decisiones. Porque aunque nos encontramos con lo que no buscamos, delante de estos encuentros inesperados debemos decidir. Como decía Sartre, estamos condenados a hacerlo. Aunque sea doloroso es inevitable. Y las decisiones suponen muchas veces una pérdida, un desgarro. La historia que narra el filme lo ejemplifica muy bien. Historias ordinarias que tienen mucho de extraordinario.
 La magnífica interpretación de Saoirse Ronan es una de las piezas fundamentales para conseguir el clima necesario para que la historia de la protagonista nos vaya envolviendo progresivamente. John Crowley, apoyado por una buena fotografía y una música perfectamente adecuada, consigue tallar una pequeña joya,