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jueves, 29 de abril de 2021

CARLOS LOSILLA : DIARIO DE CINE 2020-21

 




EL CINE EN LA TRAMA DE LA VIDA

Reseña de

 Deambulaciones. Diario de cine 2019-2020

Carlos Losilla

Muga, Vernejo, 2021.

                                                                              Luis Roca Jusmet

 

 

 

 

 Carlos Losilla es crítico de cine y escritor.  Tiene publicaciones muy interesantes, como “El sitio de Viena. Huellas de Fritz Lang” (2008) o “Flujos de melancolía. De la historia al relato del cine” (2010) o el monográfico dedicado a “Raoul Walsh” (2020). Lo que se plantea en esta ocasión es un reto muy arriesgado: hacer un diario personal de su pasión, que es el cine. Pero no se trata de un diario de críticas, lo cual no sería demasiado complicado, sino de algo más complejo. Lo que intenta es enlazar su vida cotidiana con el cine. ¿Será el cine entonces una forma de vida, como decía Pierre Hadot al referirse a la filosofía? Tampoco es esto lo que nos plantea el autor. En realidad, como bien dice, no plantea nada. El libro no nace de un proyecto. Se origina a partir de la combinación entre azar y necesidad. Losilla escribe unas notas, fragmentos sin intención concreta, casi de manera terapéutica, a partir de lo cual surge un torbellino que va encadenando lo escrito, con el deseo de implicarse en la propuesta que le hacen con todo lo que se va produciendo a partir de aquí. El filósofo francés François Jullien frente al plan que constituye el esquema de acción occidental, con unos objetivos y unos medios para conseguirlos, reivindica la idea china de eficacia, que es aprovechar el potencial que ofrece una situación. Losilla es aquí “algo chino”, por suerte. Porque todo aparece así más fresco, más creativo, menos encorsetado. Me parece que la manera como Carlos Losilla expresa sus comentarios, impresiones, afectos con respecto a las películas tiene un gran valor porque las transforma en experiencia. Esta me parece que es la palabra clave, en una sociedad en que tanto se ha perdido la experiencia, en la que nos limitamos a repetir lo que oímos y lo que leemos. Hay un esfuerzo sostenido por elaborar esta experiencia de la percepción fílmica que me parece que por sí sola ya da un sentido al libro. También una reflexión singular sobre el estatuto del cine, sobre la situación actual del cine. Mucho sabe de cine (y no solo de cine) Carlos Losilla y se nota. No me refiero aquí a un saber académico, sino a un trabajo que combina muy bien el rigor y la creatividad.

 El diario no aparece además en un tiempo cualquiera, lo hace en el tiempo de la pandemia. Otra intervención del azar que dará un determinado aire a este diario. Lo va a volver más claustrofóbico y también más sombrío. Tanto con respecto a la vida como con respecto al cine, porque el autor no puede separarlo. Su elaboración es un ejercicio libre de análisis de películas, nuevas y viejas, muchas veces unidas por la libre asociación.  Pero no es solo una reflexión sobre el cine, tiene también unas resonancias filosóficas muy sugerentes. Tiene además un carácter circular en el tiempo y en el espacio. Parte de un lugar al que vuelve otra vez. Como cerrando un círculo.

  Quizás Carlos Losilla es demasiado autocrítico, cuestiona mucho lo que escribe y esto puede provocar la impresión de que necesita justificar lo que hace.  Pero también es cierto que siempre resulta útil para problematizar el propio discurso y evitar caer en falsas certezas.

 En todo caso todos aquellos para los que el cine es una pasión debemos felicitarnos tanto de la aparición de esta nueva colección Mikeldi (dedicada a ensayos breves sobre el cine como fenómeno estético y cultural), como de que sea este original diario de Carlos Losilla el que lo inaugure. Doy aquí al significante “original” su sentido más pleno. Algo que es radicalmente propio, nuevo, que no es repetir más de lo mismo y que, por lo tanto, aporta algo.

CARLOS LOSILLA : SOBRE FRITZ LANG


 El sitio de Viena. Huellas de Fritz Lang

Carlos Losilla
Notorius Ediciones S.L., 2007
232 páginas



   Texto escrito por Luis Roca Jusmet

Podríamos considerar este libro como una obra sobre Fritz Lang. O quizás más ampliamente como un libro de cine. Pero me parece más interesante leerlo como el relato de una experiencia interior, del itinerario de una búsqueda vital, a la vez intelectual y emocional, a través del rastro del cine de Fritz Lang. Y no sólo el cine sino también del personaje, que como muy bien plantea el ensayo está en el límite entre la realidad y la ficción, cuya relación es uno de los ejes temáticos del libro.
Es una obra de la que se ha de decir que es arriesgada tanto en el registro personal como en el teórico. El riesgo personal consiste en atreverse a mojarse con la propia biografía de una manera que hace evidente su veracidad. El riesgo teórico en las apuestas explicativas que constantemente nos plantea: Afirmaciones discutibles, a veces poco argumentadas pero que siempre aparecen como producto de una elaboración reflexiva, nunca como algo gratuito. Pero no nos engañemos, ni es ni pretende ser un libro académico, como se manifiesta en la actitud del autor de negarse a justificarse con citas bibliografías o notas a pie de página. Es un texto muy libre en el que Carlos Losilla, crítico de cine y profesor de la Universidad Pompeu Fabra, no nos quiere demostrar nada sino simplemente transmitir una aventura interior para quien quiera acompañarle. Podemos criticarle una excesiva dispersión, que se manifiesta por ejemplo en la cantidad de nombres propios ( que en su mayoría no resultan familiares para la mayoría de los lectores, hace que sea a veces difícil seguir el hilo de los personajes. O también un cierto carácter desmesurado, por el exceso de interpretaciones y afirmaciones constantemente plantea sobre temas de filosofía, historia y literatura. Pero no importa, porque es un libro apasionante, bien escrito y lleno de sugerencias para el lector inquieto. Hay dos cosas que me han parecido espacialmente interesantes. La primera es la presencia de lo que los surrealistas llamaban “azar objetivo, que se contrapone a la idea metafísica de destino. Si éste quiere decir que las cosas ocurren necesariamente porque responden a un plan preconcebido, la anterior quiere decir que las cosas ocurren de forma contingente pero que hay coincidencias que sin dejar de serlo abren un sentido enigmático a la narración. La segunda es la reflexión constante sobre las filiaciones simbólicas e imaginarias que condicionan los acontecimientos, que les dan una lógica de la que es difícil sustraerse. El azar y la necesidad, como se dice desde Demócrito.