Blog de Luis Roca Jusmet en el que quiere expresar una mirada filosófica personal de la narrativa cinematográfica y comentarios a trabajos interesantes sobre el tema. Abierto a todos los comentarios
Escrito por Luis Roca Jusmet Lo difícil de una buena película es saber mantener el ritmo y además aumentar progresivamente el interés. "Mi casa en París" lo consigue de una manera sorprendente. Empieza con un estilo de comedia que nos permite esperar una historia entretenida, con buenos actores y una dirección eficiente. Pero es mucho más que esto, porque a partir de una historia que de entrada resulta sencilla, con unos personajes que de parecen muy previsibles se van tejiendo toda una serie de cuestiones que son, en definitiva, las fundamentales de la vida. Casi podría decir que la historia me lleva de Spinoza a Lacan y viceversa. Por una parte trata sobre la necesidad de superar las pasiones tristes, que como dice Spinoza, solo es posible conseguirlo cuando somos capaz de distanciarnos de ellas, cuando dejamos las ideas inadecuadas que nos producen tristeza y resentimiento. El protagonista, Mathias, odia a su padre y a su madre porque, en esto también seguimos a Spinoza, son las causas de su tristeza, de su fracaso vital, de su impotencia. Solo cuando es capaz de ver con distancia que su madre se suicida por su impotencia y que su padre sostuvo como pudo las contradicciones de su vida, solo cuando es capaz de romper la cadena y querer vivir según su deseo, solo entonces la alegría y el amor sustituyen a la tristeza y al odio. Porque, siguiendo todavía la lógica spinozista, a un afecto solo le puede otro afecto más fuerte. Hay en la historia toda una reflexión lacaniana sobre la herencia ( la herencia de la casa no deja de ser una metáfora de la herencia simbólica que nos dejan los padres, de la deuda simbólica que tenemos con ellos) y la necesidad de hacernos cargo, como sujeto de nuestro deseo. No podemos estar pidiendo a los padres que nos resuelvan nuestra vida, como a si a los casi sesenta años todavía fuera responsabilidad suya. Todos los padres fallan ( o por defecto, o por exceso) y madurar, hacerse adulto es entender que somos nosotros los únicos responsables de nuestra vida. Que el Otro no nos la resolverá. Hay escenas duras pero sin dramatismos. Israel Horovitz borda el guión y la dirección de la película, los actores están excelentes y la música de Mark Orton genial.
Escrito por Luis Roca Jusmet Nos encontramos frente a una buena película española, que podemos situar en este buen cine policíaco, consistente y rudo del que ya hemos conocido buenos ejemplos últimamante, como "La isla mínima". Rodrigo Sorogoyen, un director que hasta ahora no se había lucido especialmente, consigue aquí un producto brillante. Nos sumerge en una tensión de la que no salimos en ningún momento. Lo hace a través de una violencia permanente, contenida o explícita, que arrastra a los protagonistas y a las situaciones. Antonio de la Torre borda un policía que recorre una especie de camino de redención. Es interesante su paralelismo con el asesino, excelentemente interpretado por Javier Pereiro. Es como si la relación traumática con la madre los convirtieran en unos perturbados incapaces de amar y abocados a una violencia que Valverde sabe sublimar y el psicópata no. Como si la justicia que Valverde ejecuta de manera ritual le liberara de su propia carga. Nuevamente el problema del mal, del goce desde la crueldad. Buena dirección, buen guión y una música que acompaña muy bien el suspense que nos envuelve en todo momento. Buen retrato costumbrista, también, del verano del 2011 en Madrid, con la visita del Papa, el movimiento de los indignados y los efectos devastadores de la crisis.
Escrita por Luis Roca Jusmet "Carol" es una película bien realizada, bien interpretada, con un buen guión y una fotografía extraordinaria, que crea una atmósfera estética mágica, que te atrapa. "Carol" trata sobre el lesbianismo y su rechazo desde las convenciones sociales de los años 50. Pero lo que me resulta interesante filosóficamente de la película no es esto último. Lo que me interesa es el tema del amor y del deseo, y ello más allá del tema de la homosexualidad, masculina o femenina. Primera cuestión a partir de la famosa canción de los Panchos decía : Si tu me dices ven, lo dejo todo. Carol le dice a Therese dos veces que vaya con ella. La primera vez lo deja todo porque no tiene nada y se abandona al Otro ( al que desea pero de manera sumisa). Cuando el Otro le deja queda casi devastada. pero con este casi es capaz de recomponerse a partir de su deseo : ser fotógrafa. Aunque frente a la segunda petición primero se resiste luego entiende que ahora está en otra posición. No lo deja todo, deja solo lo que no le interesa porque quiere al otro, a Carol. Es una relación de sujeto a sujeto, no de sujeto a objeto. Segunda cuestión : el conflicto entre el amor y el deseo. El amor de madre que exige sacrificar el deseo a Carol. Como dice ella, renunciar a su naturaleza. Su naturaleza no es solo la de su deseo homosexual hacia Therese, es la que lo que ella quiere ser, que un ser autónomo y no una madre de familia. Al final entiende que sacrificar el deseo por el amor será devastador para ella y para su hija. Hay que dejar un lugar para el amor y otro para el deseo. Ninguno de los dos puede fagocitar al otro. El deseo amoroso como frágil equilibrio entre deseo y amor. Este deseo sexual del otro, a quien también queremos porque el deseo no es una pura apropiación del otro sino un don, un acto generoso hacia el que deseamos pero queremos. Esto es lo que me ha dado a pensar una película que aconsejo sin reservas.
Escrita por Luis Roca Jusmet Con los mass media pasa lo mismo que con el Estado. Pueden ser instrumentos del gran capital para manipular o imponer sus intereses o pueden ser medios emancipadores. Sabemos que los grandes periódicos están dirigidos por núcleos vinculados a las élites dirigentes pero la experiencia demuestra que hay un margen. Un margen para hacer un periodismo de investigación crítico, con medios y periodistas experimentados y con una ética personal. Esto permite ir mucho más lejos que el periodismo crítico alternativo que solo llega a los que ya están previamente concienciados. Aunque sabemos también que este periodismo tiene cada vez más dificultades en continuar. La película nos muestra un ejemplo de este periodismo crítico, comprometido, serio y riguroso a través de este equipo de reporteros de investigación de Boston Globe que adoptaron precisamente el nombre de "Spottigth". En 2002 pusieron de manifiesto como la pedofilia de los sacerdotes católicos había sido un fenómeno masivo en la ciudad, callado por la jerarquía eclesiástica y unos abogados corruptos. Pero lo interesante de la película, aparte de la precisión con la que se pone de manifiesto toda la investigación, es la falta de maniqueísmo. No es una película de buenos y malos. Todos tienen sus luces y sus sombras, aunque evidentemente en unos dominan las luces y en otros las sombras. Pero no es una película psicologista sino de crítica social. Lo que importa es el sistema. Importa como la represión sexual, el celibato impuesto al clero, tenga como efecto la perversión más terrible: la pederastia. Importa como se puede utilizar el poder pastoral ( que diría Foucault) para destrozar vidas al servicio del propio placer. Importa la hipocresía de una jerarquía religiosa que quiere mantener sus intereses aún a costa del sufrimiento de muchos inocentes. Importa como los abusos sexuales a niños dejan a estos destrozados para toda la vida. Importa el silencio colectivo, los que por omisión colaboran mirando a otro lado. Importa la cobardía social de no querer saber la verdad incómoda. Importa, como contrapunto, que hay gente que es capaz de jugársela por un proyecto ético. La película destaca por su sobriedad. La dirección de Tom Mc Carthy excelente ( al igual que el guión que él mismo escribe con John Singer). El elenco de actores impresionantes : personajes totalmente creibles y llenos de matices. Una gran película, no os la perdais.
Escrita por Luis Roca Jusmet Esta película, muy bien dirigida e interpretada, es un relato imprescindible de la lucha de las mujeres modernas por su emancipación. Estamos hablando de principios del siglo XX y de la democracia liberal más antigua, la británica. La directora es Sarah Gavron y las protagonistas son dos convincentes Helena Bonham y Helena Bonham Carter, apoyados por una buena galería de secundarios. la interpretación de Meryl Streep tan breve como elocuente. Es muy interesante ver el carácter interclasista del movimiento, por un lado, pero al mismo tiempo el peso de las mujeres proletarias en el movimiento. La primera reflexión hace referencia a las relaciones de poder. El capitalismo se instaura con un modelo de familia que es la familia nuclear patriarcal. Los hechos demuestran que el capitalismo puede sobrevivir, como sobrevive, a la crisis del patriarcado, en contra de lo que pensaban algunos teóricos marxistas. Lo que estaba en juego era el poder del hombre sobre la mujer y no una cuestión de clases. tanto el hombre burgués como el hombre obrero tienen una relación de poder a la que no quieren renunciar porque les da una posición privilegiada. En este sentido hombres obreros y burgueses, así como sus representantes políticos quieren mantener este interés común. Solamente algunos hombres impulsados por sus ideas igualitarias son capaces de renunciar a su dominio e incluso luchar al lado de las mujeres. La segunda es que el liberalismo no es, en sí mismo, democrático. No porque sea una democracia indirecta, por delegación, sino porque aparece como una alternativa de los hombres blancos propietarios. A medida que los obreros, las mujeres, los negros adquirirán derecho al sufragio se irá transformando en democrática. es con el derecho al sufragio universal como la sociedad liberal se vuelve democrática. Una vez más se demuestra que el acceso al poder, es decir a la democracia, se consigue por la lucha y no es nunca una graciosa concesión de los que tienen el poder. La tercera es que la emancipación es la lucha por la dignidad y por la igualdad de derechos. Solamente un sujeto autónomo con derechos plenos no sometido a un poder arbitrario tiene dignidad y ciudadanía. La película instruye, emociona y nos permite saborear un buen cine, aunque no sea una obra maestra. Más que suficiente para verla.
Escrito por Luis Roca Jusmet Tercera versión cinematográfica de Macbeth, después de las geniales adaptaciones de Orson Welles y Román Polanski. El nuevo director no es, ni mucho menos, un director de cine consagrado. es el dircetor, guionista y montador australiano Justin Kurzel. Los dos protagonistas, en cambio, son dos actores extraordinarios, Michael Fassbinder y Marion Cotillard. El resultado es excelente. Una versión potente, con mucha fuerza expresiva en las imágenes y un respeto riguroso por el texto de Shakespeare, Desde el punto de vista filosófico me interesan varias cuestiones que plantea la obra y su versión cinematográfica. La primera es la diferencia entre tragedia y drama. Aunque en inglés la palabra para referirse a la obra de Shakespeare sea tragidy a drama se refiere al teatro voy a hacer un desplazamiento conceptual diferente. Consideremos que la tragedia es una concepción antigua, la propia de los griegos ( Sófocles, Esquilo) y el drama ( que se iniciaría con Shakespeare) sería una concepción moderna. Lo propio de la tragedia sería una concepción del hombre en la cual éste esta sometido a un fatum, a un Destino. Edipo no sabe su Destino pero inevitablemente sus actos conducen a el. En el caso de Macbeth es el de un hombre que sabe cual será s Destino anunciado pero el Destino anunciado no tiene el carácter de lo necesario sino de lo contingente. Es decir que se presenta como algo que puede cumplirse o no y en el que las decisiones del sujeto implicado serán determinantes. Aparece entonces el libre albedrío, que como nos muestra Nietzsche, es un invento del cristianismo. Y con él la duda y el sentimiento de culpa. Macbeth toma una decisión y será está la que conducirá al cumplimiento del Destino. Esto me lleva a una frase que Lady Macbeth repetirá varias veces : "Lo hecho no puede ser deshecho". Esto adquiere un tono dramático porque lo hecho aparece como contingente. No puede ser deshecho peor podría haberse evitado si hubieras tomado otra decisión. El acto adquiere entonces su dimensión dramática, la de haber sido el propio sujeto el que ha desencadenado la cadena de desgracias que se van sucediera. La tercera cuestión remite al discurso de Macbeth sobre la vida humana : "La vida es sólo una sombra caminante, un mal actor que, durante su tiempo se agita se pavonea en la escena, y luego no se le oye más. Es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, y que no significa nada." Quizás sería la expresión más clara de lo que luego anunciará Nietzsche : "la Muerte de Dios" y la aparición del nihilismo. No hay un Absoluto, nada tiene sentido. El otro tema es el de la codicia, una de las peores pasiones del ser humana y plenamente actual en el sistema-mundo capitalista en que vivimos. La codicia es, según el diccionario ideológico de la lengua española : " Un apetito desordenado de riquezas." El viejo tema de las pasiones, que desafortunadamente ha perdido vigencia en el lenguaje actual. La pasión que nos esclaviza, como se ha dicho desde Aristóteles a Spinoza. El tardocapitalismo que vivimos, con su extrema voracidad, tiene en la codicia el motor humano fundamental. Como en el caso de Macbeth es una pasión no solo mortífera para quién la padece sino también para todos los que acaban siendo víctimas de su poder.