miércoles, 11 de octubre de 2017

DETROIT

Escrito por Luis Roca Jusmet



Kathryn Bigelow es la primera directora que ganó un Oscar y lo hizo con su película "Tierra hóstil". La verdad es que el filme que nos ocupa me ha parecido mucho más interesante que la anterior. Mantiene su fuerza expresiva y trata, desde otro escenario el tema de la violencia.
 Aunque los temas específicos de la película son el racismo y la violencia policial a mí me ha parecido, sobre todo, un filme sobre la violencia.
 Hablamos de unos hechos que sucedieron en la ciudad de Detroit el año 1967, cuando la igualdad de oportunidades legal no se correspondía con la situación real de los negros en USA. En un barrio marginal de la ciudad, poblado básicamente por negros, una desafortunada intervención policial genera una violencia en la calle que durará semanas. Es una dinámica de acción -reacción en la que surgen unas fuerzas totalmente destructivas. En la violencia de los negros hay mucho resentimiento acumulado, mucha indignación de años de injusticia. Pero la directora sabe combinar la transmisión de estos sentimientos de odio con muchos otros que forman parte de una vida cotidiana que continua en esta situación excepcional: esperanzas, frustraciones, deseos...
 La película trata también de otra violencia, que es la de los que ejercen un poder tras un uniforme. Como en esta situación de descontrol se desencadena una violencia irracional, como el propio miedo se transforma en una violencia ciega. Hablamos de lo que los psicoanalistas llaman pulsión de muerte.
 La película nos atrapa. En primer lugar en una de las más logradas recreaciones de la violencia. Esta violencia sistemática que se va larvando, dosificando y recreando en la parte de película que escenifica la intervención de la policía en el hotel nos deja literalmente aterrados. Pero al mismo tiempo nos va generando un sentimiento progresivo de indignación ante tanta barbarie y arbitrareidad.
 Los actores  son extraordinariamentes veraces. 
La película respira realismo por el buen conjunto entre actores, directores, banda sonora, montaje. Una película impresionante y altamente recomendable.

viernes, 14 de julio de 2017

LAWRENCE ANYWAYS



Escrito por  Luis Roca Jusmet


 Xavier Dolan es un sorprendente directo canadiense. Sorprendente por su juventud  ( nacido en 1989 ) y por la singularidad y madurez con que trata problemáticas más que espinosas.
 En este caso hay dos temas yuxtapuestos, el del amor imposible y el de de transexualidad que podemos considerar la problemática nuclear de la película porque condiciona totalmente la anterior. El tema de la transexualidad oscila socialmente entre la intolerancia y la tolerancia por la via de la banalización. Con esto último quiero decir que se acaba diciendo : " soy una mujer con el cuerpo de un hombre" como un enunciado normalizado. Pero que si se profundiza algo se desmonta esta afirmación. ¿ Qué quiere decir "ser una mujer". De hecho, la identidad se basa en identificaciones y en la continuidad que les da nuestra memoria, más allá de la identidad corporal que permanece a partir de los cambios. Si anatómica Lawrence es un hombre, entonces tiene una serie de identificaciones que le hacen "ser mujer". Lo cual quiere decir que se identifica con una serie de imágenes estereotipadas de mujer. Imágenes que, por ejemplo, las feministas rechazan como encorsetamientos culturales. A Lawrences parece que también le molesta su pene. Pero tampoco consta que se opere. es decir, que pase del travestismo al transgénero. Le molesta pero lo utiliza. Y sexualmente desea a las mujeres y su amor imposible es Fred, una mujer. No parece que Lawrence tenga un delirio, ni siquiera un perverso. Parece un histérico que necesita teatralizar, dramatizar, "ser otro" más que ser una mujer. La película, entre otras virtudes, tiene la de presentar un caso complejo de transexualidad. Tenemos después un insólito amor imposible. El de una mujer por un hombre que quiere ser mujer. No se trata de querer " a la persona" porque en el sexo no hay personas, hay cuerpos que nos atraen. Y es como si la atracción de Fred, que por otra parte tiene un componente físico fundamental, fuera más allá de sus extravagancias. 
 El filme me parece muy interesante por su temática y la puesta en escena ( música, cámara lenta) crea unos efectos estimulantes que contrastan con las pasiones tristes que envuelven a los actores. Falta dar más consistencia a algunos personajes, como el padre y profundizar más en la relación con la madre. Pero es una película relevante, con fuerza, que te sacude. Se le pueden perdonar algunos efectismos porque se nota que el director tiene algo que decir, algo con lo que interpelarnos. La genial interpretación de Melvil Poupaud y de Suzanne Clément van en esta dirección.

miércoles, 12 de julio de 2017

PERSONAL SHOPPER





Escrito por Luis Roca Jusmet

 Oliver Assayas ( 1955) es un director francés experimentado, que tiene en su filmografía películas más o menos interesantes y el destacable montaje sobre el encuentro entre François Truffaut y Alfred Hitchcock. Seguramente es esta su película más personal, singular y mejor acabada. Y hay, en ella, por cierto, algunos guiños hacia Hitchcock, aunque ciertamente siga más la influencia del cine de David Lynch, aunque menos arriegado que él.
 La película reconstruye el imaginario de una joven estadounidense llamada Maureen, que viaja a París para recibir una señal de su hermano gemelo, Leslie, recientemente fallecido por un problema genético en el corazón a los 26 años. Ambos se consideraban mediums, con capacidad para captar presencias invisibles para los otros. Este era su imaginario compartido. Y cuando digo imaginario me refiero al conjunto de imágenes ( con sus significaciones respectivas) a través de las cuales vemos y sentimos el mundo. Imaginario que se estructura en forma de discurso pero que tiene una base no racional. Maureen ha perdido a su hermano y vive el duelo a partir de este imaginario que le hace entender que debe esperar algo, una manifestación suya. Maureen, por otra parte, vive un trabajo alienante y lo vive mal. Esta situación de espera la hace receptiva a la aparición de un personaje enigmático que la llama desde el móvil y que es capaz de conectar con fantasías oscuras. Se mezclan entonces varias historias : el duelo, la esperanza, la decepción, el deseo...
 El realizador consigue una atmósfera donde ( a modo de los maestros Hitchcock y Lynch) lo cotidiano se vuelve siniestro, es decir lo familiar adquiere unos rasgos perturbadores e inquietantes. Sabe conjugar bien la ambigüedad entre presentar las experiencia de Maureen como parte de su mundo, sin definirse sobre si forman parte de su fantasías o es una realidad paranormal. 
 Buena dirección, buen guión, buena interpretación, buena música, buena fotografía. Buen Cine, en definitiva.

viernes, 7 de julio de 2017

STEFAN ZWEIG : ADIÓS A EUROPA




 Escrita por Luis Roca Jusmet

 Para mí, lo peor de una película es que sea previsible. Porque es lo que hace que no te sorprenda, que no te inquiete, que no te sacuda. 
Hablo, por supuesto, del cine que es algo más que un buen entretenimiento, lo cual también cuesta y tiene su valor.
 Al ir a ver lo que pensaba que sería una biografía de Stefan Zweig, temía encontarme con una biografía edificante del personaje y esto es lo que me marcaba una cierta reserva.
Pero me encuentro con un filme que me descoloca y me impacta, que está constituido por un conjunto de fragmentos, dispersos en el espacio y en el tiempo, de los últimos años de la vida del escritor. Brasil, Buenos Aires,New York y vuelta a Brasil. El recorrido de un exilio que es, sobre todo, un exilio interior.
 Lo que sugieren los diferentes escenarios es que Stefan Zweig no encuentra su lugar en el mundo como exiliado. Él mismo se niega representar el papel del escritor represaliado y homenajeado como resistente. Hay una especie de pudor que le impide a Zweig mantener esta posición. No es cobardía ni pusilanimidad, como afirma el periodista judío norteamericano. Tampoco es la falsa neutralidad del que lo mira todo desde su superioridad moral. Es que Stefan Zweig no quiere hablar para la galería, no quiere decir lo que se le quiere oír porque capta una especie de impostura generalizada. Es como si viera que es todo un mundo, Europa ( el mundo de ayer, como diría en su excelente libro con este título), el que está cayendo. Y que todos participan, en Europa, con más o menos responsabilidad, en el desastre que se va consumando.
 Es enigmático el suicidio compartido de Stefan Zweig y de su joven segunda mujer, Lotte. Es como si la película presentara diferentes imágenes del proceso que lleva a este final. Pero es un proceso sin drama. Stefan Zweig tiene un libro, muy interesante, que se llama "La lucha contra el demonio." En él contrapone la fuerza constructiva y centrípeta de Goethe a la destructiva y centrífuga de Nietzsche, Holderlin y Von Kleist. El primero sabe utilizar su genio para construir un carácter, para encontrar este lugar en el mundo. En los segundos su genio es destructivo, su fuerza es centífuga y les conduce a la locura y al suicidio. En realidad Zweig pertenece a los primeros y no a los segundos. Pero al cumplir los sesenta años se da cuenta de que está demasiado cansado. No puede reinventarse, por utilizar esta expresión actual, porque no le quedan fuerzas. Su mujer, joven pero enferma, va entrando en una depresión progresiva, como expresa su mirada. No quieren continuar viviendo, simplemente. Su desesperación es justamente esta, la de los que ya no esperan nada de la vida.
 La dirección de María Schrader me parece sensacional. Tiene una sobriedad combinada con una fuerza que te arrastra en todo momento.
La interpretación de Josef Hader es también extraordinaria, como la del resto del reparto. La música... todo nos acompaña en una viaje que, aunque no sea agradable, vale la pena hacer.


viernes, 26 de mayo de 2017

CALL ME BY YOURN NAME

Escrito por Luis Roca Jusmet

 "Call me bye yourn name" ( LLámame por tu nombre" es una película realmente espléndida. A partir de un relato de James Ivory, con una extraordinaria interpretación de Thymotee Chalamet y Armie Hammer, el realizador Luca Guadagnino, nos ofrece una película de una gran intensidad. Se trata de una intensidad que huye del efectismo y la desmesura, de una afirmación vital del deseo, del cuerpo y de las emociones. La reflexión final que el padre comparte con el adolescente protagonista de la película, es toda una invitación a ceder al deseo.
El deseo que, como decía Spinoza, es la expresión de los cuerpos singulares. 
 Los cuerpos van caducando, pero no dejemos que el deseo se entierre para protegernos del dolor. Como decía Nietzsche, afirmación trágica de la vida, aceptación de la finitud y el dolor que comporta. Pero sabiendo que es el placer es el que conservamos en el recuerdo, porque es más profundo que el dolor : quiere permanecer. 
 Me parecería muy limitado entender este filme como una reivindicación de la homosexualidad. Es del deseo sexual, en el sentido más amplio, de lo que habla. De cómo florece, de lo que tiene de enigmático y de imposible, muy en la línea de lo que escribió Georges Bataille en "El erotismo".
  La magnifica recreación del verano en el campo brinda además un perfecto escenario de la historia. La fotografía, la música... Perfecto.

domingo, 14 de mayo de 2017

LOS EXÁMENES



Escrito por Luis Roca Jusmet

 El cine rumano existe. Aunque algunos, entre los cuales me contaba, no lo sabíamos. Entrar por la mano del director Cristian Mungiu y del actor Adrián Titieni es hacerlo por la puerta grande.
 Una película aparentemente gris pero llena de matices. Es una película dura, pero no tanto por los hechos como por la manera que estos son significados por el protagonista, un médico de unos cincuenta años. Es una película sobre las pasiones tristes, que diría Spinoza. O directamente sobre la tristeza. La mirada del protagonista es una mirada triste y parece que todo los que le rodean participan de esta tristeza. La película tiene algo de generacional, la de aquellos jóvenes que quisieron ( o quisimos ) cambiar la sociedad y fracasaron ( fracasamos) con respecto al ideal. El protagonista, Romeo, sigue siendo, paradójicamente, un idealista, por mucho que se presente como realista. Es un idealista porque no es capaz de asumir que la realidad no se ajustó a su ideal y porque para compensar su fracaso proyecta el Ideal en su hija. Porque el destino que le tiene asignado está completamente idealizado. Romeo es incapaz de captar el aspecto agridulce de la vida porque para él todo es blanco o negro. Y esta luz que no encontró en su vida la sostiene en su hija. Romeo es incapaz de valorar lo que hace y lo que tiene : su trabajo, su familia. Ni siquiera a la amante que encontró para salir de su triste vida. Romeo no acepta la realidad y es incapaz de aceptar que su hija pueda fracasar como él. No le permite decidir su vida, ni siquiera aprender que lo que para él fue un fracaso quizás para ella no lo sea. 
 La película nos muestra también el retrato de una sociedad que parece sumida en una red clientelar que le impide avanzar. Siempre es interesante alguna mirada sobre esta Europa desconocida que es la de los antiguos países del llamado socialismo real, los países del Este. 
 Pero más allá de la historia y del contexto histórico concreto hay toda una reflexión sobre la familia nuclear y sus tensiones y conflictos. Y sobre los dilemas morales con los que nos enfrontamos en el camino de nuestra vida cotidiana.
 Una muy buena película que no hay que perderse.

sábado, 6 de mayo de 2017

LUCKY






Escrito por Luis Roca Jusmet

 Cuando Montaigne recibe la carta de un amigo que le dice que no le cuenta nada porque no le ha pasado nada, Montaigne le contesta : " ¿ Es que no has vivido ? Esto es lo más importante que te puede pasar. De esto trata la película. De que aunque parece no pasar nada, la película trata de lo más importante : la vida cotidiana, lo que nos jugamos cada día de nuestra de nuestra existencia en el que parece no pasar nada. La "nada" es además el significante dominante en este película, tan profundamente filosófica que ni se nota que lo es. 
 La película trata de una conversión, del ejercicio espiritual que transforma a un hombre en el ocaso de su vida. Es una transformación silenciosa que se da en el marco de lo cotidiano, sin que ocurra nada extraordinario. O mejor, cuando todo lo ordinario se transforma en extraordinario. Este hombre solitario, orgulloso y autosuficiente, se enfrenta al hecho de que está en el final de su vida. Un desmayo inesperado, inexplicable, le da el aviso. Y empieza a sentirse vulnerable, empieza a sentir miedo: miedo a la muerte. La visión de la hora 12:00 es como un símbolo de este cierre. Lucky sigue su vida cotidiana, con unas rutinas establecidas en las que convive con los peculiares personajes de este pequeño pueblo en medio de un desierto que nos da un entorno devastado. La visita inesperada a una fiesta y el encuentro azaroso con un antiguo marine harán que Lucky transforme su miedo en aceptación. 
 La película tiene algo de la magia del cine de David Lynch ( que parece en un pequeño papel). Sobre todo la escena onírica en la que se aproxima a un fondo rojo donde pone salida con la música aumentando el volumen de manera inquietante. El ritmo es lento, como el de la tortuga que aparece al principio y al final de la película ( que tiene, además, otros simbolismo). Pero atrapa desde al principio hasta el final. La banda musical de Elvis Kuehn, impresionante. Un guión impecable que ha sabido dirigir a la perfección un excelente actor secundario que se ha atrevido a pasar a la dirección : John Carroll Lynch. 
 La interpretación de Harry Dean Stanton no es una anécdota. Sin él la película sería otra, porque hay una simbiosis entre el actor y el protagonista, que, en cierta forma, se interpreta a sí mismo. Lo paradójico es que, justo a los pocos días de acabar el rodaje, falleciera el actor. Es como si la vida real concluyera la propia historia. Lucky ( Harry Dean Staton) está preparado para morir y al poco tiempo lo hace. Este es el final abierto de la película : ha aprendido a morir, que quiere decir que ha aprendido a aceptar la caducidad de su vida. Todo se desvanece, todo es efímero. Desde las alusiones explícitas al budismo ( eso sí, en una lectura atea), hasta otras más implícitas como el epicureismo, esta película nos conduce a las preguntas radicales desde la simplicidad de las rutinas existenciales de un viejo de noventa años que toma conciencia de que el final es inminente. Si Séneca dividía la vida en cuatro estaciones ( con veinte años de diferencia) y decía que a los sesenta se inicia la vez ( para él la mejor época) a partir de los ochenta hay un  resto. De este resto nos habla de la película y como puede ser un regalo y no una pesadilla.