Blog de Luis Roca Jusmet en el que quiere expresar una mirada filosófica personal de la narrativa cinematográfica y comentarios a trabajos interesantes sobre el tema. Abierto a todos los comentarios
Escrita por Luis Roca Jusmet Moonligth es una película que te engancha desde la primera a la primera a la última secuencia. Es una película que expresa fuerza vital, aunque sea una historia dura y triste. Pero como la tristeza de un blues, desgarradora pero paradójicamente estimulante. Un joven director, desconocido en nuestro país aunque no sea un principiante, Barry Jenkins, que es además el guionista a partir del relato de Tarell Alvin McCraney. La autenticidad de la historia es que ambos se criaron, como el protagonista, sin padre y con una madre adicta al crack, en el difícil barrio de Miami que aparece en la película. El resultado es brillante. Se trata de una historia sobre la identidad. No solo sobre la identidad sexual, como plantean algunos créditos, sino sobre la identidad personal. La persona es, como señala su etimología, la mascara que vamos labrando en forma de carácter. Pero Chiron no tiene carácter. Es un niño sensible al que le llaman "little". Es diferente y , como dijo Sthendal la diferencia engendra odio. Parece que solo el pequeño Kevin le acepta. No tiene padre y su madre está colgada, muy colgada. No tiene referencia, hasta que se conoce a Juan, un hombre fuerte y generoso que se ocupa de él. Pero es el jefecillo de un grupo de distribución de drogas. "Little" se convierte en un adolescente que sigue tan desprotegido y desorientado como cuando era niño. Sigue siendo diferente de sus compañeros y continua siendo pasto de su acoso. Kevin será ahora determinante en su vida. La iniciará en el sexo y le traicionará. Juan ha muerto, seguramente en un ajuste de cuentas. Solo Teresa, su novia, sigue siendo el hilo que le une a la seguridad que le ofrecía. Pero Chorin sabe que está solo, totalmente solo ante el peligro. Entonces decide transformarse. Se colocará la mascara de Juan. Será como él. El mismo físico, la misma indumentaria, el mismo rolo de jefecillo de traficantes. pero se olvida de lo que realmente Juan le quiso enseñar : "Hay un momento en que debes decidir lo que quieres hacer con tu vida". Su sobrenombre, Black, fue el recuerdo de Kevin. Kevin, el amigo, el amante, el traidor. El reencuentro con Kevin le permite, quizás, un reencuentro con sí mismo... Freud decía que la adolescencia es un túnel del que hay que salir con una identidad sexual y con una posición en el mundo. ¿ Será el fracaso en este empeño, de Chorin, irreversible ? Esta es la cuestión que queda abierta.. Las interpretaciones, la dirección, la música, todo nos sumerge en este historia personal pero que es también un retrato de la marginalidad, de la falta de futuro, de unos barrios devastados por la violencia....
Escrito por Luis Roca Jusmet Arnaud Desplechin dirige esta extraordinaria película francesa. Un inteligente guión, escrito por él mismo y Julie Pyer, le permite desplegar una singular historia que produce la rara sensación de ver algo nuevo. Es una película original, en el buen sentido de la palabra, es decir sin pretender serlo. Cuando acaba la película, al cabo de dos horas, he tenido la impresión de que ni siquiera había pasado la mitad del tiempo. Te atrapa de tal manera que no hay un solo momento en que baja el interés y la atención. Un auténtico placer para el cinélifo y una oportunidad de disfrutar del buen cine francés. El actor Mathieu Amalrich ( a quién vimos, entre otras, en "La Venus de las Pieles" de Polanski) borda su personaje. Acompañado por un buen elenco de jóvenes actores, muy a la altura de sus personajes.
Filosóficamente me interesan varias cuestiones planteadas en la trama de la película. Uno es el tema de la identidad. La fragilidad de la identidad personal hecha, como decía Hume, a base de la imaginación y la memoria, es decir del recuerdo. El yo no deja de ser un relato que nos hacemos a nosotros mismos, una hilvanación de recuerdos. Y lo que nunca se olvida es lo traumático, por lo que siempre hay algo de dramático en nuestra historia. La historia de la duplicidad del pasaporte es una excelente metáfora para esta idea de la personalidad como ficción. Pero una ficción que se basa, por supuesto, en la consistencia del cuerpo. Somos, podríamos decir, un cuerpo que se da significaciones a sí mismo, al mundo y a los otros a partir de sus recuerdos. La película es también una historia de como las constelaciones familiares condicionan y casi determinan nuestra propia vida, de como vamos arrastrando los conflictos y el dolor de las generaciones anteriores. Es asimismo una historia de amor entendido como la búsqueda de lo imposible, de una fusión con el otro que nunca puede darse. Y de como este exceso puede llevar a su explosión. Queda decir, por supuesto, que hay aquí toda exposición de las etapas de la vida que van de la infancia a una supuesta madurez que nunca es tal. De como vamos atravesando la infancia y pasando a la adolescencia y de esta a la juventud y finalmente a la adultez de una manera discontinua, de cuestiones pendientes sin resolver y de heridas que nunca acaban de cicatrizar. La música, que va de la clásica al rap nos envuelve de una manera muy intensa en esta película hecha con sensibilidad, lucidez y capacidad narrativa.
Escrito por Luis Roca Jusmet Con un director como Steven Spilberg y un protagonista com Tom Hanks sabemos, ya de entrada, que estamos hablando de buen cine. De buen cine para mayorias, además, que no es poco. Película muy recomendable, interesante y muy bien realizada Una vez dicho esto voy a entrar en unos puntos que a mçi me han resultado especialmente sugerentes. Uno es que la pelicula ejemplifica muy bien unas reflexiones que un filosofo al que por cierto le interesa mucho el cine,Slavoj Žižek. Este filósofo insiste en algo que experimentó cuando vivía en la Yugoslavia comunista. Era que todo el mundo, empezando por los gobernantes, hacían como si se creyeran los presupuestos ideológicos que formalmente defendían. Como cuando alguién se lo creía de verdad, entonces le trataban como un disidente. Esto es lo que ocurre con el abogado de la película. También que detrás de la ley hay una parte oscura, violenta, que en el caso del liberalismo se manifiesta como nacionalismo. El enemigo del país debe ser eliminado sin contemplaciones, este es el mensaje. Pero es además una película muy humana, en el mejor sentido del termino. Los personajes, con sus luces y sus sombras, respiran humanidad. Históricamente también recoge un momento tan interesante como terrible, el de la guerra fría y la construcción del muro de Berlín. Finalmente toda una lección sobre la negociación política, sobre los riesgos que vale la pena asumir y el arte que hay que desplegar, muy lejos de ser una técnica de manual y muy cerca de la sabiduría vital, de la firmeza y de esta virtud de la que antes hablábamos : la humanidad.
Escrito por Luis Roca Jusmet Con Pedro Almodóvar pasa como con Woody Allen. Tiene sus incondicionales y sus fóbicos. Yo no sestoy ni entre los unos ni entre los otros, en ambos casos, y creo que han realizado desde grandes películas ( sobre todo Woordy Allen) hasta otras muy flojas. Muchos estarán de acuerdo y así como hay consenso en algunas, en otras hay mucha polémica. Estamos frente a uno de estos casos, con críticas muy polarizadas en ambos sentidos. A mí me ha gustado. La historia me ha enganchado y plantea cuestiones muy interesantes. La dirección de Almodóvar me parece de alto nivel. Adriana Ugarte y Emma Suárez son las protagonistas del personaje principal de la historia, Julieta ( de joven y de madura). Este drama o tragedia moderna. Porque esta es la cuestión. En la tragedia lo que ocurre está tejido por el Destino y todos los actos son inevitables. En el drama son los propios actos humanos, contingentes y por tanto evitables, los que desencadenan lo mortífero. Slavoj Zizek plantea una paradoja. Cuando vemos una película en la que el tiempo transcurre de manera lineal : al acabar la película todo lo anterior adquiere el sentido de preparación para el final. Todo lo que ocurre va preparando necesariamente el final. Pero si la película ocurre en sentido temporal inverso entonces lo anterior parece contingente. Vemos al principio el presente pero al ir viendo el pasado parece que todo podía haber sido diferente. Agustín García Calvo decía que no soportaba las novelas porque había un desenlace y la vida no era sí. El tiempo no es real, las cosas ocurren y las colocamos en orden sucesivo para no hay ni principio ni final en sentido narrativo. Lo que ocurre en la película combina la conciencia de contingencia con la de tragedia. Contingencia : podía no haberse levantado cuando llega el desconocido al tren, Podía no haber coincidido con Xoan, podía no haber recibido la carta, podía haberle no esperado y coger el autobús, Xoan podía no haber salido a pescar... Pero al mismo tiempo todo adquiere aire de tragedia ( que se refuerza con las referencias mitológicas de la protagonista) y todo parece tejido para la tragedia de la muerte de Xoan y todas sus consecuencias devastadoras. El tema de la madre es, sobre este fondo,el elmento nuclear de la historia. El paisaje, entre las montañas de Huesca y el mar de Galicia, entre la ciudad de Madrid y el pueblo de Andalucía.
Escrito por Luis Roca Jusmet Lo difícil de una buena película es saber mantener el ritmo y además aumentar progresivamente el interés. "Mi casa en París" lo consigue de una manera sorprendente. Empieza con un estilo de comedia que nos permite esperar una historia entretenida, con buenos actores y una dirección eficiente. Pero es mucho más que esto, porque a partir de una historia que de entrada resulta sencilla, con unos personajes que de parecen muy previsibles se van tejiendo toda una serie de cuestiones que son, en definitiva, las fundamentales de la vida. Casi podría decir que la historia me lleva de Spinoza a Lacan y viceversa. Por una parte trata sobre la necesidad de superar las pasiones tristes, que como dice Spinoza, solo es posible conseguirlo cuando somos capaz de distanciarnos de ellas, cuando dejamos las ideas inadecuadas que nos producen tristeza y resentimiento. El protagonista, Mathias, odia a su padre y a su madre porque, en esto también seguimos a Spinoza, son las causas de su tristeza, de su fracaso vital, de su impotencia. Solo cuando es capaz de ver con distancia que su madre se suicida por su impotencia y que su padre sostuvo como pudo las contradicciones de su vida, solo cuando es capaz de romper la cadena y querer vivir según su deseo, solo entonces la alegría y el amor sustituyen a la tristeza y al odio. Porque, siguiendo todavía la lógica spinozista, a un afecto solo le puede otro afecto más fuerte. Hay en la historia toda una reflexión lacaniana sobre la herencia ( la herencia de la casa no deja de ser una metáfora de la herencia simbólica que nos dejan los padres, de la deuda simbólica que tenemos con ellos) y la necesidad de hacernos cargo, como sujeto de nuestro deseo. No podemos estar pidiendo a los padres que nos resuelvan nuestra vida, como a si a los casi sesenta años todavía fuera responsabilidad suya. Todos los padres fallan ( o por defecto, o por exceso) y madurar, hacerse adulto es entender que somos nosotros los únicos responsables de nuestra vida. Que el Otro no nos la resolverá. Hay escenas duras pero sin dramatismos. Israel Horovitz borda el guión y la dirección de la película, los actores están excelentes y la música de Mark Orton genial.
Escrito por Luis Roca Jusmet Nos encontramos frente a una buena película española, que podemos situar en este buen cine policíaco, consistente y rudo del que ya hemos conocido buenos ejemplos últimamante, como "La isla mínima". Rodrigo Sorogoyen, un director que hasta ahora no se había lucido especialmente, consigue aquí un producto brillante. Nos sumerge en una tensión de la que no salimos en ningún momento. Lo hace a través de una violencia permanente, contenida o explícita, que arrastra a los protagonistas y a las situaciones. Antonio de la Torre borda un policía que recorre una especie de camino de redención. Es interesante su paralelismo con el asesino, excelentemente interpretado por Javier Pereiro. Es como si la relación traumática con la madre los convirtieran en unos perturbados incapaces de amar y abocados a una violencia que Valverde sabe sublimar y el psicópata no. Como si la justicia que Valverde ejecuta de manera ritual le liberara de su propia carga. Nuevamente el problema del mal, del goce desde la crueldad. Buena dirección, buen guión y una música que acompaña muy bien el suspense que nos envuelve en todo momento. Buen retrato costumbrista, también, del verano del 2011 en Madrid, con la visita del Papa, el movimiento de los indignados y los efectos devastadores de la crisis.
Escrita por Luis Roca Jusmet "Carol" es una película bien realizada, bien interpretada, con un buen guión y una fotografía extraordinaria, que crea una atmósfera estética mágica, que te atrapa. "Carol" trata sobre el lesbianismo y su rechazo desde las convenciones sociales de los años 50. Pero lo que me resulta interesante filosóficamente de la película no es esto último. Lo que me interesa es el tema del amor y del deseo, y ello más allá del tema de la homosexualidad, masculina o femenina. Primera cuestión a partir de la famosa canción de los Panchos decía : Si tu me dices ven, lo dejo todo. Carol le dice a Therese dos veces que vaya con ella. La primera vez lo deja todo porque no tiene nada y se abandona al Otro ( al que desea pero de manera sumisa). Cuando el Otro le deja queda casi devastada. pero con este casi es capaz de recomponerse a partir de su deseo : ser fotógrafa. Aunque frente a la segunda petición primero se resiste luego entiende que ahora está en otra posición. No lo deja todo, deja solo lo que no le interesa porque quiere al otro, a Carol. Es una relación de sujeto a sujeto, no de sujeto a objeto. Segunda cuestión : el conflicto entre el amor y el deseo. El amor de madre que exige sacrificar el deseo a Carol. Como dice ella, renunciar a su naturaleza. Su naturaleza no es solo la de su deseo homosexual hacia Therese, es la que lo que ella quiere ser, que un ser autónomo y no una madre de familia. Al final entiende que sacrificar el deseo por el amor será devastador para ella y para su hija. Hay que dejar un lugar para el amor y otro para el deseo. Ninguno de los dos puede fagocitar al otro. El deseo amoroso como frágil equilibrio entre deseo y amor. Este deseo sexual del otro, a quien también queremos porque el deseo no es una pura apropiación del otro sino un don, un acto generoso hacia el que deseamos pero queremos. Esto es lo que me ha dado a pensar una película que aconsejo sin reservas.