martes, 28 de febrero de 2017

MOONLIGTH





Escrita por Luis Roca Jusmet

 Moonligth es una película que te engancha desde la primera a la primera a la última secuencia. Es una película que expresa fuerza vital, aunque sea una historia dura y triste. Pero como la tristeza de un blues, desgarradora pero paradójicamente estimulante. 
 Un joven director, desconocido en nuestro país aunque no sea un principiante, Barry Jenkins, que es además el guionista a partir del relato de Tarell Alvin McCraney. La autenticidad de la historia es que ambos se criaron, como el protagonista, sin padre y con una madre adicta al crack, en el dificil barrio de Miami que aparece en la película. El resultado es brillante. 
 Se trata de una historia sobre la identidad. No solo sobre la identidad sexual, como plantean algunos créditos, sino sobre la identidad personal. La persona es, como señala su etimología, la mascara que vamos labrando en forma de carácter. Pero Chiron no tiene carácter. Es un niño sensible al que le llaman "little". Es diferente y , como dijo Sthendall, la diferencia engendra odio. Parece que solo el pequeño Kevin le acepta. No tiene padre y su madre está colgada, muy colgada. No tiene referencia, hasta que se conoce a Juan, un hombre fuerte y generoso que se ocupa de él. Pero es un jefecillo de un grupo de distribución de drogas.
 "Little" se convierte en un adolescente que sigue tan desprotegido y desorientado como cuando era niño. Sigue siendo diferente de sus compañeros y continua siendo pasto de su acoso. Kevin será ahora determinante en su vida. La iniciará en el sexo y le traicionará. Juan ha muerto, seguramente en un ajuste de cuentas. Solo Teresa, su novia, sigue siendo el hilo que le une a la seguridad que le ofrecía. Pero Chorin sabe que está solo, totalmente solo ante el peligro. Entonces decide transformarse. Se colocará la mascara de Juan. Será como él. El mismo físico, la misma indumentaria, el mismo rolo de jefecillo de traficantes. pero se olvida de lo que realmente Juan le quiso enseñar : "Hay un momento en que debes decidir lo que quieres hacer con tu vida". Su sobrenombre, Black, fue el recuerdo de Kevin. Kevin, el amigo, el amante, el traidor. El reencuentro con Kevin le permite, quizás, un reencuentro con sí mismo... Freud decía que la adolescencia es un túnel del que hay que salir con una identidad sexual y con una posición en el mundo. ¿ Será el fracaso en este empeño, de Chorin, irreversible ? Esta es la cuestión que queda abierta..
 Las interpretaciones, la dirección, la música, todo nos sumerge en este historia personal pero que es también un retrato de la marginalidad, de la falta de futuro, de unos barrios devastados por la violencia....

lunes, 20 de febrero de 2017

QUE DIOS NOS PERDONE




Escrito por Luis Roca Jusmet

 Nos encontramos frente a una buena película española, que podemos situar en este buen cine policíaco, consistente y rudo del que ya hemos conocido buenos ejemplos últimamante, como "La isla mínima".
 Rodrigo Sorogoyen, un director que hasta ahora no se había lucido especialmente, consigue aquí un producto brillante.  Nos sumerge en una tensión de la  que no salimos en ningún momento. Lo hace a través de una violencia permanente, contenida o explícita, que arrastra a los protagonistas y a las situaciones. Antonio de la Torre borda un policía que recorre una especie de camino de redención. Es interesante su paralelismo con el asesino, excelentemente interpretado por Javier Pereiro. Es como si la relación traumática con la madre los convirtieran en unos perturbados incapaces de amar y abocados a una violencia que Valverde sabe sublimar y el psicópata no. Como si la justicia que Valverde ejecuta de manera ritual le liberara de su propia carga. Nuevamente el problema del mal, del goce desde la crueldad. Buena dirección, buen guión y una música que acompaña muy bien el suspense que nos envuelve en todo momento.
 Buen retrato costumbrista, también, del verano del 2011 en Madrid, con la visita del Papa, el movimiento de los indignados y los efectos devastadores de la crisis.