lunes, 11 de abril de 2016

" LA INVITACIÓN"




Escrito por Luis Roca Jusmet

 La directora norteamericana Karyn Kutama realiza un brillante, aunque fallido film, titulado "La invitación." Brillante es la puesta en escena, la música, la interpretación y la dirección de la película, que van tejiendo un ritmo tan intenso como retenido hasta llegar a la explosión final. Hay toda una elaboración cuidada y eficaz de la atmósfera inquietante que nos atrapa desde el principio. Pero brillante es también la presentación de los sectarios y la certeza delirante detrás de la cual tapan una existencia que no son capaces de afrontar. existencia marcada por el dolor de una pérdida o por la incapacidad de hacerse cargo de uno mismo. Certeza y obediencia, estops son los pilares de las sectas, que como han marcado algunos antropólogos a veces están muy dterminadas por coordenadas culturales. Con esto quiero decir que los grupos que entran dentro del imaginario socila dominante pueden no considerarse sectas aunque cumplan estos condicionanates, cosa que no ocurre con los que son extraños a este imaginario.
 En todo caso lo que nos presenta la película es unos sectarios que forman parte de la clase media-alta y que estaría adheridos a una religión con bases de new age, muy propio del lugar y la época ( no en vano se cita a la cientología como un grupo afín). También nos presenta a individuos frágiles, destrozados por una pérdida que gestionan como pueden. 
 Pero lo que resulta fallido de la película es el móvil que mueve a los sectarios a convocar la reunión, que no explicaré aquí para no resolver el suspense de la película. No me parece creible, sinceramente. Esto es lo que no me convence de la pelcula y hace que no sea una película plenamente conseguida. Lo cual no quiere decir que no sea una película con la que pdoemos disfrutar todos los amantes del triller psicológico de suspense. Así como un material para reflexionar sobre aquello que dijo Chesterton : "Cuando dejemos de creer en Dios creeremos en cualquier cosa". Como dijo Cornelius Castoriadis contradiciendo a Aristóteles, lo que quiere el hombre no es la verdad sino la creencia, la voluntad es así más de autoengaño más que de lucidez. Triste y peligrosament


 Karyn Kusama

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